LANGOSTA
AUSTRALIANA
“
RED-CLAW “
(Cherax Quadricarinatus )

Macho
de RED-CLAW adulto
La langosta australiana o Red
claw es un Crustáceo decápodo ( emparentado con camarones y langostinos), originario de
rios del Este de Australia
Temperatura : 10-32 ºC .
Rango Optimo : 23-29 ºC .
Calidad de Agua:
Tolera niveles moderados de materia orgánica. Puede vivir bien en aguas
moderadamente duras a duras, como así también en aguas salobres
Oxígeno Disuelto : por encima de 5 mg./ lts.
Alimentación: Detritívoro
vegetariano, aunque acepta todo tipo de alimentos balanceados para animales
de corral y sobras que recoge del fondo del acuario.
Crecimiento : A 25 º C,
la talla comercial ( 50-70 grs.) se
obtiene en unos seis meses .
Reproducción:Se reproduce de una a cuatro veces por año. El número de
huevos varía con el tamaño de la hembra. En condiciones óptimas es dable
esperar unos 50 juveniles (2,5 – 3 cms.) por hembra y por postura.
Caracteres Sexuales
Secundarios: El macho adulto tiene unas carnosidades anaranjado-rojizas
en el borde externo de las pinzas, coloración ausente
en las hembras.
Comportamiento: En su ambiente natural habita en ríos cuyo caudal se
reduce significativamente en ciertas épocas del año, formándose
agrupamientos de langostas en los escasos pozos disponibles. Por tal razón, se
trata de una especie con niveles mucho más bajos de agresividad que las
exhibidas por otras especies de camarones y langostas de agua dulce. La consecuencia
práctica es que tolera ser cultivada a densidades elevadas .
Enfermedades-Enemigos
Naturales:
No se conocen patologías de importancia
desarrolladas en cultivos de Australia que es el país de origen.
Como regla general en LIONFISAQUARIUM “un ambiente
sano generará animales sanos”.
Cria Industrial de Red Claw (Cherax Quadricarinatus)
(A
pedido de nuestros clientes)
Se trata de un Crustáceo, que a
sus nombres comunes de "redclaw", "langosta de agua dulce o
crayfish australiano", suma además el de "lobster de agua
dulce". Es originario de Australia y considerado en ese país como una especie
sumamente promisoria para cultivo. Forma parte de la Familia Parastacidae,
junto a otros crayfish, que presentan diversidad productiva. Las
investigaciones desarrolladas en origen sobre su potencial para cultivo,
mostraron claramente, que presenta muchos de los requisitos biológicos necesarios
para el éxito del mismo (relativamente fácil de reproducir, se adapta a mayores
densidades de cultivo en comparación con otros crustáceos de agua dulce, gran
flexibilidad de hábitats alimentarios, ausencia de agresividad y,
prácticamente, ausencia de enfermedades difíciles de erradicar).
Las
características básicas de los crayfish es la presentación de un cuerpo
dividido en abdomen (cola) y cefalotorax (tórax y cabeza) cubierto por un
caparazón que protege los órganos internos y termina en el frente en un rostro
puntiagudo. Poseen prominentes ojos, pero su vista es muy pobre. Los órganos
sensoriales están constituidos por las largas antenas y anténulas sensitivas
que son utilizadas para el tacto y el gusto, localizando así, su potencial
alimento y apreciando distintos factores de calidad de agua (temperatura,
salinidad, etc.). Poseen una serie de patas (ambulatorias, con pinzas) y cada
uno de los segmentos abdominales (6) presenta un par de apéndices articulados.
Los pleópodos, natatorios, se ubican en la zona ventral. La hembra sostiene los
huevos mediante finos pelos existentes en las márgenes de los pleópodos, en el
6° segmento, donde se ensancha formando junto al último segmento (telson) un
abanico que actúa como "cámara porta huevos" en la época de
reproducción. Los órganos sexuales del macho se sitúan en el 5° par de patas
ambulatorias, mientras que en la hembra, están ubicados en la base del 3er par.
La especie
es nativa del norte de Queensland, en pleno trópico, encontrándosela en los
sistemas fluviales que desembocan en el Golfo de Carpentaria y se detectó en la
década del ´80, en el sur de aquella localidad. En general y según datos
provenientes de Australia, se indica para ella un peso máximo de 500 gramos en
su habitat natural, aunque en general, se comercializa en un rango que abarca
entre 30 y 100 o más gramos, cuando proviene de cultivo. En América Latina se
la cultiva también en Ecuador. Posee gran cantidad de carne en su cola (25% del
peso corporal). La demanda existente tanto en el mercado doméstico de
Australia, como en el de exportación, supera ampliamente la producción obtenida
por ese país. Una gran parte de ésta se comercializa en vivo y otra pequeña parte
en precocido y congelado. Para exportación, el producto se procesa en congelado , cuando los países importadores no lo aceptan en
vivo.
La
característica de la especie es la de poseer 4 carenas que se extienden sobre
el cefalotorax incluyendo al rostro, de ahí su nombre específico. Existen datos
básicos suficientes, de carácter biológico y técnico acerca de su cultivo,
manejo de los sistemas, reproducción, nutrición y enfermedades; todos ellos
considerados importantes como para encarar su producción. La característica
biológica que le confiere gran ventaja a este Crustáceo, es la presentación de
un ciclo de vida simple (sin estadios larvales numerosos). A la inversa de
cualquier crustáceo de vida marina o de agua dulce, los pequeños juveniles
nacen siendo exactamente iguales a sus padres, pero en talla milimétrica. El
ciclo completo, se cumple en agua dulce a diferencia del camarón Macrobrachium
rosenbergii. Además de presentar estas ventajas, se trata de una
especie que no muestra gran comportamiento territorial, lo que resulta en un
aumento de las densidades de cultivo. No existe tecnología adaptada en nuestro
país, disponible en forma abierta para cualquier productor; pero existen
algunos productores desarrollando su cultivo (clima marginal norte de Entre
Ríos, Mendoza en aguas climatizadas, Córdoba en clima marginal y actualmente,
en clima más apto en el norte de Corrientes).
Esta
especie y otras del mismo género, muestran una mayor actividad, inmediatamente
antes del amanecer y de la caída del sol, sin excavar si se les mantiene un
nivel apropiado y responden además a las corrientes de agua, por lo que su
recolección o cosecha puede hacerse por trampeo de diversas formas (permitiendo
extraer parte de la producción para submuestreos y ventas) o bien, por drenado
de los estanques, obteniendo el total de la producción. Este último método es
el ideal, pues permite conocer el total de lo producido, eliminar los
individuos dañados y determinar la cantidad de elementos "enanos"
para ser trasladados a estanques para su mejor crecimiento o para ser
eliminados, según determinación del propio productor.
El grupo
pertenece a las especies que se alimentan en general de detritus (materia
orgánica en descomposición en los fondos) y de material vegetal en descomposición,
por lo que el alimento artificial a ofrecer en cultivos de corte semiintensivo,
puede producirse fácil y relativamente a bajo costo, como complemento. Aceptan
también vegetales (arroz) y si éstos son sembrados y luego las plántulas
inundadas posteriormente, pueden ser ramoneados por
los animales, en cultivos planificados en engorde a muy baja densidad. Los
pequeños juveniles al nacer, se mantienen pendientes de sus madres durante
varios días, por medio de los pelos o setas de las patas, hasta quedar libres
en los estanques de reproducción o en tanques, si el proceso es llevado a cabo
en hatchery o laboratorio bajo techo. Inicialmente, estos pequeños individuos
son zooplanctófagos, por lo que requieren alimento vivo en cantidad suficiente
dentro de los estanques de cultivo, aumentándose el mismo, con fertilizaciones
previas y periódicas. Los requerimientos proteicos de la especie aún no están
bien determinados, pero en general, aceptan entre un 18 y 33% de proteína cruda
(PC), según la fase , elaborándose así una dieta
suplementaria externa; siendo diferente el crecimiento de acuerdo al nivel de
PC ofrecido. La dieta deberá elaborarse en forma peletizada y los pelets,
mantenerse durante un cierto tiempo sin deshacerse bajo el agua.
Elección del sitio de cultivo:
Los redclaw
tienen un rango de vida entre los 12 y 34°C, pero idealmente se desarrollan
bien, a temperaturas que abarcan un rango de entre 23 y 31°C. La temperatura es
el factor físico más importante en respuesta al crecimiento y producción. Más
del 80% de las poblaciones pueden obtenerse con una tasa apta de crecimiento,
si aquél factor se encuentra dentro del rango señalado. Por debajo de los 20°C,
los crecimientos disminuyen significativamente y lo mismo sucede por encima de
los 31°C.
Las temperaturas subóptimas limitarán el crecimiento y las producciones o la
viabilidad económica del proyecto. Los adultos son más tolerantes a las
temperaturas extremas que los juveniles. La reproducción también esta
relacionada a la temperatura y se podrá optimizar según los sistemas empleados.
Dentro de las temperaturas óptimas se puede alcanzar rápidamente las tallas
comerciales deseadas. Como en Argentina no existen sitios con tales
temperaturas que permanezcan constantes, la especie podrá cultivarse en el mejor
clima subtropical o bien, bajo invernaderos apropiados (a menor producción),
reuniéndose varios productores para aumentar producción. Aunque los crayfish
soportan por períodos muy breves, temperaturas tan bajas como 10°C y tan altas
como 35°C, las mismas resultan sumamente estresantes y llevan a mortalidades
totales. El agua de abastecimiento requiere ser de una alta calidad, libre de
patógenos y de predadores. El flujo que ingresa al sistema (en cultivos
semiintensivos), abastecerá para un recambio diario, del 10% en el período. Su
calidad debe ser de excelencia, sin contenido de metales pesados, alta cantidad
de hierro, extremados cambios, alta turbidez y libre de pesticidas o efluentes
industriales, etc. El terreno a seleccionar será convenientemente arcilloso
(entre 40 y 60% de arcilla), para construcción de estanques excavados. Se debe
evitar la construcción de estanques en tierras de cultivos que hayan sido
sometidas a altos tratamientos con pesticidas, efectuando los análisis
correspondientes sobre los residuos, en los casos de duda; ya que los
pesticidas son incompatibles con la vida de los Crustáceos.
El oxígeno
disuelto (OD) en el agua es uno de los factores químicos e importantes a tener
en cuenta. La solubilidad de este gas en el agua, disminuye con el aumento de
la temperatura, recomendándose para estos animales un mantenimiento de 5 mg/l
de OD o más. La fotosíntesis producida por el fitoplancton en los estanques
puede ayudar a mantener estos niveles, siempre que la producción de esta
comunidad no sea excesiva (ya que por la noche, los vegetales también
respiran). Puede regularse la concentración de oxígeno disuelto, por medio de
aireadores a paleta, con alta respuesta. El pH del agua indica si ésta es ácida
o básica. En estanques de crayfish con alta sanidad, el pH puede abarcar un
rango desde 6,5 hasta 9,0, dependiendo de los propios procesos biológicos que
se cumplen dentro del sistema. La alcalinidad total (medida de la resistencia
del agua a los cambios de pH) , puede ubicarse
normalmente entre 15 a 20 mg/l . Por su parte, la dureza total del agua, que es
la medida de la concentración de iones existentes (principalmente Calcio y
Magnesio) expresada en mg/l, no debe superar los 40 a 50 mg/l, con
fluctuaciones que dependerán de las originadas en los cambios del pH del medio.
Requieren un mínimo de 50 ppm (50 mg/litro) de Calcio para la generación de sus
caparazones. Los niveles bajos o muy altos de dureza ,
podrán afectar severamente sus mudas (por no poder formar nuevo caparazón, o
por no poder desprenderse del mismo). Si la dureza del agua fuera muy baja, se
deberá compensar con encalados periódicos en los estanques.
El amoníaco
es un producto de desecho de los mismos crayfish y de la descomposición de la
materia orgánica existente. Este compuesto es tóxico para los animales
acuáticos y la cantidad existente dependerá además del pH del medio y de la
temperatura. Los niveles en exceso de 0,1 mg/l no son deseables. La turbidez,
es un factor físico que mide la transparencia o visibilidad del agua, pudiendo
estar causada por arcilla u otro material en suspensión, o bien por los propios
organismos del fitoplancton (microalgas). Si la turbidez por arcilla persiste y
restringe la visibilidad a 30 cm de profundidad o menos, se limitará la
producción de fitoplancton necesaria. La visibilidad, medida por medio de un
disco de Secchi, debe mantenerse alrededor de los 40-80 cm de profundidad. Los
problemas que afectan a la calidad del agua en los estanques para crayfish,
pueden afectar también las producciones a obtener. Dentro de ellos, se señalan
los principales: baja concentración de OD, alto pH y pronunciados
florecimientos algales. El manejo de todos ellos requiere capacitación del
productor y una práctica constante.
La única
técnica de cultivo que ha demostrado hasta ahora , ser
exitosa y rentable, es la conocida como sistema semiintensivo, llevada a cabo
en estanques excavados en tierra arcillosa, evitando filtraciones. Cuando no
existe acceso de los animales a material orgánico (detritus) en el substrato,
se observa una marcada reducción en el crecimiento (por ejemplo, en estanques
con membrana plástica). Los estanques excavados utilizados en su producción
pueden ser pequeños , de 0,04 y también de 0,5; 1 y 2
hectáreas. En general, en su país de origen se utilizan estanques de 0,08 a 0,2
de hectárea. En la mayoría de los casos y si la topografía lo permite, los
mismos son de geometría rectangular, excavados en serie, con entrada y salida
independiente de agua y colocados con su eje mayor paralelo al viento más
fuerte de la zona, de tal forma que se aumente la oxigenación y no se produzca
estratificación térmica alguna. Sus profundidades varían entre 1,0 y hasta 1,8
metros, debiéndose facilitar ampliamente su vaciado a las cosechas totales. Si
el método de cosecha utilizado fuera el de trampeo de los animales, se aconseja
cada 1 a 2 años, efectuar un drenado total y secado al sol, acompañado de
discado, eliminando el exceso de material orgánico de los fondos. Se deberá
verificar que el área elegida para producción, se encuentre cercana a la
infraestructura necesaria (acceso a energía eléctrica, insumos o alimentos,
fertilizantes, rutas asfaltadas, etc).
Cuando se
utilizan caños a la entrada y salida del agua (en PVC), se deberán proteger con
malla de 200 milimicrones para evitar en ambos casos, la entrada de predadores
y/o competidores (suponiendo que se utiliza agua de abastecimiento superficial)
y la pérdida de material vivo. Las salidas se protegen también para evitar
entradas de anguilas (voraces), abundantes en el subtrópico. Las aves
predadoras, solo pueden evitarse colocando redes de media sombra sobre los
estanques o bien, si las producciones son relativamente pequeñas, protegerlas
bajo invernadero. Los métodos de ultrasonido para espantar a los pájaros
producen efecto solamente por varios días, por lo que se desechan. El sistema
de drenaje de estanques mayores de 0,25; 0,5 y 1 hectárea suelen resolverse con
el sistema denominado "monje" de mayor utilidad (Wicki, 1996). Los
estanques destinados al cultivo de estos animales deberán estar rodeados de
chapas langosteras, o bien de secciones de caños en PVC u otro material
adecuado entre estanques, evitando el traslado de los animales entre
cerramientos o salida del predio, dado su actividad. En el último caso, morirán
por desecación o temperaturas inadecuadas en casos extremos; pero si cambian de
estanque, modificarán las densidades iniciales sembradas en los mismos y por lo
tanto su producción. Además, tratándose de especies caminadoras, y de carácter
exótico, aunque ellas no resistirían las bajas temperaturas invernales del
subtrópico, es determinante para su cultivo en el país (Reglamentación 987/97),
un cautiverio vigilado, impidiendo, precautoriamente, sus escapes. La altura de
los resguardos, debe ser de entre 15 a 20 cm (evitando asimismo, la entrada de
predadores externos, como tortugas, anguilas u otro tipo).
Si bien no
existe un análisis económico disponible realizado sobre producciones actuales
en el país, un cultivo de buen porte, constaría de por ejemplo: 10 estanques de
100 x 30 m; 20 estanques de 50 x 20 m y un abastecimiento de agua de calidad.
En Australia la Unidad Mínima Rentable está determinada en 6 hectáreas de
espejo de agua, pero también algunas producciones familiares de diversificación
agrícola, constan de 3 a 4 has, siendo en ese país, rentables (estos datos
sirven como indicadores). La inversión fija aumenta cuando se construye una
hatchery o laboratorio para realizar la reproducción bajo control total.
Los machos
adultos presentan una mancha roja en sus pinzas, de ahí su nombre vulgar y
pueden diferenciarse así, de las hembras, siendo además, sus pinzas, más
grandes. Su cuerpo es, en general, de color azul- verdoso, aunque existe
considerable variación. Para obtener buenas reproducciones, la tasa de sexos a
la siembra en estanques ya preparados, es de 1 o 2 machos por cada 4 hembras,
según estudios desarrollados en cultivos. La densidad de siembra es de cerca de
500 a 1000 hembras por hectárea. Jones (1990) indica también, un buen resultado
en reproducciones logradas a una tasa sexual de 1:1 a 1:4 machos
, respecto de hembras. Los individuos seleccionados como reproductores
deberán ser sanos, no presentar caparazones dañados y mostrarse activos (agresivos
con sus pinzas), con todos sus apéndices intactos; ya que la ausencia de patas
o antenas puede interferir en el éxito del apareamiento. Las tallas de los
individuos deberán ser compatibles.
La
reproducción puede efectuarse dentro de los mismos estanques para reproductores
u otros acondicionados o bien, bajo techo, en hatchery o laboratorio, donde se
trabaja con tanques en fibra de vidrio u otro material preferentemente inerte.
En el primer caso, los reproductores se acondicionan en los estanques ya
preparados y se deja que la reproducción se produzca naturalmente. Durante la
misma, el macho manipula a la hembra, volcándola sobre el dorso, con el lado
ventral justo hacia su vientre; depositando una masa fina de esperma entre las
patas caminadoras donde está situada la abertura genital. Entre las 12 y 24
horas siguientes, la hembra deja pasar los huevos, entrando éstos directamente
a la cámara temporaria. No existe cópula y la hembra transporta externamente
los huevos fertilizados. La cámara temporaria de incubación, se forma con el
abanico desplegado y curvado de su cola y se oxigena con el batir de los
elementos pleópodos. La fertilización se produce dentro de la cámara. Si los
ejemplares son disturbados o sufren un estrés importante (transportes, disminución
de OD, etc.), se producirá el aborto de los huevos. Cada hembra pone una
cantidad de huevos dependiente de su talla y que abarca entre 200 a 1.000.
Cuanto más grandes los ejemplares, mayor la cantidad de huevos producidos, pero
también influye la edad, ya que las puestas disminuirán con ésta. Durante el
período de incubación (entre 6-10 semanas) y según las temperaturas, los huevos
(de 2 mm de largo) van cambiando de color. Con 24 a 27°C, el nacimiento a la
eclosión se producirá alrededor de las 10 semanas. A la inversa de otros
crustáceos, la hembra no necesita mudar su caparazón para ser fecundada y puede
producir sucesivas camadas de juveniles durante la estación de mejores
temperaturas. Tanto los machos como las hembras alcanzan su madurez dentro del
período de 12 meses posteriores a su nacimiento (a temperaturas óptimas).
Para
reconocer a las hembras en su estadio de maduración gonadal se puede utilizar
un simple método, observando el desarrollo de los ovarios a contraluz con una
lámpara brillante, método que permitirá descartar por el momento, aquellas
hembras no preparadas para la reproducción. La cavidad del cuerpo se examina a
través de la membrana transparente entre la cabeza y la cola (cuerpo). Esta
situación puede complicarse si las hembras han desovado recientemente o si se
tratara de juveniles inmaduros. Los detectados como próximos a madurar, pueden
tardar 4 semanas más, luego de observados, dependiendo de la época y la
temperatura.
Si la
reproducción se realizara bajo techo, en laboratorio, utilizando tanques en
fibra de vidrio, los reproductores se colocan en canastas suspendidas en la
columna de agua y se ambientan en este habitat, con sustrato fibroso. Los
fondos de las canastas, en malla, deberán poseer una abertura que permita el
paso de los juveniles (al quedar independientes), hacia abajo, donde se los
alimentará en su primera etapa hasta cosecharlos y pasarlos a estanques
externos nurserie o de pre-engorde. De esta forma, es posible evitar el
canibalismo que ejercen las madres. En Europa se realizaron estudios con éxito,
manteniendo 10 - 12 hembras /m2 en tanques con piso de falso fondo de malla.
Luego de la fecundación, es conveniente retirar los machos o bien, trasladar
las hembras a otros tanques. Según Jones (1990), para juveniles albergados en
tanques en laboratorio, en experiencias efectuadas a densidades de 980 a
1.840ind./m2, la sobreviviencia abarcó entre 4 y 84% (con una media de 46,3%) a
lo largo de 25 a 50 días. En trabajos científicos realizados sobre esta especie
en Israel (Barki y Karplus, 1998) se determinó que si bien las hembras,
muestran un comportamiento relacionado a la reproducción (indicando
receptividad), el mismo se limita solamente al día del evento.
Producción de juveniles y engorde de los mismos
Al nacer
dentro de cualquiera de los sistemas mencionados, los juveniles permanecen
adheridos a los pelos o setas de las patas de las hembras (pesando 0,02
gramos), quedándose junto a sus madres por unas semanas; independizándose
posteriormente, aunque pueden volver hacia ellas. Luego de nacidos, su
crecimiento es rápido (efectúan su primera muda en un par de días) , llegando en el primer levante a pesar 0,5 a 2,0 gramos,
en los 50 a 60 días posteriores (Australia); siendo su alimento el zooplancton
(especialmente Crustáceos microscópicos). Si se tratara de un cultivo en
hatchery se estila realizar el "levante" inicial, hasta su pase a los
estanques externos preparados con alimento vivo. En este caso, el período es
corto, puesto que necesitan ser aprovisionados de alimento natural
(zooplancton). En el caso de cultivo externo, las cosechas se cumplen,
retirándolos desde hábitats artificiales colocados previamente (bolsas de
cebollas en plástico u otros que simulan plantas acuáticas), convenientemente
boyadas; sacudiendo las mismas sobre redes finas, o bien, por extracción de
sucesivas redadas. A la cosecha y una vez finalizada la fase de pre-engorde, se
los siembra a menor densidad en otros estanques para proceder a su engorde
final, clasificándolos y agrupándolos previamente por tallas y sexos. La
producción de los juveniles puede abarcar un período de tres a cuatro meses,
dependiendo de la temperatura. Para la producción de juveniles de mayor talla
(10-15 g) a engorde final, la densidad de siembra es en general, de entre 5 a
15ind. / m2 (quedando 5-10/m2); manteniéndolos en los mismos estanques por 9 a
12 meses o más, dependiendo de la talla a lograr para su comercialización y
efectuando un manejo adecuado de la producción ; enfocando primariamente a
obtener un buen crecimiento (nutrición apta) y una excelente sanidad. La
cosecha parcial o total, se realiza cuando los individuos alcancen pesos
superiores a los 70 gramos (o entre 40 y 100 g dependiendo del mercado). Si las
tallas han sido uniformadas, previo a su siembra, el crecimiento se verá
notablemente mejorado. Los datos sobre producciones obtenidas en su país de
origen, informan de 3 a 5 ton/hectárea, para productores ya experimentados
(período de hasta 18 meses).
Morrisy
(1976) en Australia, determinó que 1.000 hembras de Cherax tenuimanus (márron)
de 50 mm de longitud, colocadas en tanques, liberaban suficientes juveniles , como para lograr una producción amplia en un
estanque de 1 ha de superficie , a una densidad de 5 a 10 ind/m2 , con una mortalidad
posterior del 75% (debida en parte, al canibalismo por exceso de individuos y
ausencia de suficiente alimento). Este método es utilizado por muchos
productores australianos, pero ellos tienen disponibilidad fuerte de elementos
reproductores. Aunque no poseen un cálculo seguro de cuántos juveniles es
posible obtener, se calcula una sobreviviencia del 5 al 10% .
Este sistema no requiere estructuras ni tecnologías especiales. Sin embargo, la
cosecha utiliza mano de obra intensiva y las tallas de los juveniles será muy dispar. Para alcanzar mayores rendimientos
, se necesita entonces incorporar mayor grado de control en el sistema
de producción de juveniles; que podría tratar de una hatchery bajo techo , con
mayor control en el proceso de reproducción, eclosión y primer levante en
crecimiento.
La
mortalidad natural puede ser alta, produciéndose una mayor incidencia durante
las mudas de los pequeños , siendo menor en los
juveniles, ya que el proceso abarca una gran demanda fisiológica. Debido a
ello, los crayfish estresados por una pobre calidad de agua, podrán morir más a
menudo por la complejidad de la situación del cultivo. A medida que los
animales crecen, las mudas tienen lugar con menor frecuencia y en los
individuos de 100 a más gramos, se producen solamente un par de veces al año.
Durante los primeros 12 meses de cultivo, se puede estimar una mortalidad de
entre un 20 y 50%.
Durante el
manejo de los crayfish a su siembra en otros estanques (pre-engorde y engorde)
deben evitarse los cambios bruscos de temperatura, efectuando el mismo por la
mañana temprano o al caer el sol. Tanto para la fase inicial de siembra , como para los traslados , la introducción en los
cerramientos debe hacerse suavemente, agregando gradualmente agua del estanque
a sembrar, dentro del contenedor de transporte y dejando que ellos se integren
solos al nuevo habitat.
Luego de su
construcción y previo a su llenado, los estanques se encalan utilizando
comúnmente "dolomita" (tierra de diatomeas), con Mg, Ca y Carbonato
en los fondos, según las características químicas que presenten los suelos y
especialmente cuando los estanques ya han estado en uso productivo. También
suelen enriquecerse con combinaciones de material orgánico (subproductos
agrícolas o abonos) y fertilizantes inorgánicos (basados principalmente en
polifosfatos y nitrógeno) a una tasa de aplicación de 100-150 kg/ha; aumentando
así la cantidad del fitoplancton y favoreciendo el sombreado del agua, que
actúa así, como refugio general. Indirectamente, aumenta la cantidad del
zooplancton disponible como alimento natural en la fase del inicio del cultivo.
Este tipo de fertilizantes, se dejan de aplicar al comienzo del ciclo de
producción (más adelante, son evitados , ya que pueden
alcanzar a teñir los caparazones en su abdomen, restando precio a la venta).
Durante el
manejo de los estanques de producción, es importante el mantenimiento de la
calidad de agua del cultivo, con un buen nivel respecto de los parámetros
físicos y químicos, para lograr una excelente respuesta en el crecimiento
general de las poblaciones. Ello se obtiene por medio de experiencia,
observación y vigilancia diaria, que permita obtener datos referidos a
temperaturas, pH y oxígeno disuelto , concentración de
nitritos y regulación de estos parámetros. La vigilancia debe ser una rutina
diaria en acuicultura. El recambio de agua por su parte, es una técnica que
evita el deterioro del sistema, pero el mismo, no deberá ser excesivo ya que de
lo contrario se perderá gran parte de los elementos naturales disponibles como
alimento; especialmente cuando se trata de estanques para reproducción (donde
quedarán los pequeños juveniles) o en el caso de los cultivos de pre-engorde de
éstos últimos. El mantenimiento de los niveles de oxígeno cuando la producción
es alta (en verano especialmente) es un punto considerado crítico en el
bienestar de las poblaciones. Los métodos para alcanzar una buena producción , sin problemas de disminución en la calidad del
agua y el nivel del OD, se refieren a la incorporación de aireación a los
estanques (a paletas, aspiradores, blowers, etc.).
Los
crayfish crecen, como todos los Crustáceos, al momento de la muda del caparazón , cunado el cuerpo queda blando, durante un breve
período. Es imprescindible entonces, ofrecerles refugios que aseguren su mayor
sobreviviencia. A excepción de los primeros estadios juveniles
, de alimentación planctófaga, se trata de animales típicamente
bentónicos (viven en relación a los fondos y taludes, donde buscan su alimento
en el medio ambiente). En los estanques de cultivo, pueden salir al exterior si
no se colocan vallados adecuados, siendo su actividad netamente nocturna, como
ya fuera señalado. Debido a estas características y además, por tratarse de animales
que ejercen el canibalismo (sobre los ejemplares blandos al cambio de
caparazón), los refugios deben colocarse en abundancia. Una buena cantidad de
refugios, mejora sustancialmente la producción, tanto en crecimiento como en
sobreviviencia de los individuos.
Los tipos
de refugio empleados al inicio de los cultivos en Australia, consistían en
cubiertas de auto, pero posteriormente fueron eliminados, por tratarse de
elementos que liberan cadmio , pudiendo afectar el
agua así como a los propios animales bajo cultivo, por contaminación. Los
mejores refugios para el caso de los pequeños crayfish ,
suelen ser las bolsas de tela plástica para cebollas, que permiten además,
cosechar a los pequeños individuos con facilidad ; aunque también puede
tratarse de refugios construidos con material de redes de desecho. Las bolsas
se unen entre sí y los protegen de crayfish de mayor tamaño, actuando además
como un eficiente superficie de desarrollo y
crecimiento de una comunidad vegetal que ellos utilizan de alimentación (con
bacterias, hongos y detritus acumulado). Para el caso de los juveniles ya en
fase de engorde o en el caso de reproductores, los mejores refugios, se
construyen con tubos en PVC, de cerca de 10 - 20 cm de largo y un diámetro
acorde a la talla de los individuos bajo cultivo. Se unen varios de estos
tubos, formando un triángulo, de mayor a menor (por ejemplo, cinco tubos en la
base, cuatro en la segunda hilera y disminuyendo en las sucesivas). Estos
refugios deben retirarse a las cosechas y para facilitar su ubicación, se los
boya en superficie. Suelen colocarse en mayor cantidad sobre los fondos y
algunos en la columna de agua, pero cuando se trata del cultivo de los recién nacidos , se colocan en mayor cantidad, suspendidos en la
columna de agua. También pueden confeccionarse con botellas u otros
contenedores apropiados de material plástico, manipulados al calor, de precio
más bajo y que facilitan el escondite.
Bajo
condiciones naturales, el alimento que ingieren los crayfish una vez que son
bentónicos, está constituido en gran parte por partículas vegetales y animales
en descomposición y por detritus. Las Bacterias y hongos asociados a esta
descomposición, son nutritivos y altos en contenidos proteicos. Las dietas artificiales , en forma de raciones peletizadas, se preparan
similarmente a las empleadas en camaronería. Se trata de una formulación simple
con un contenido de proteína cruda (PC) para juveniles que varía entre 23 y
33%, niveles que muestran diferentes crecimientos
(Rouse y Keefe, 1998). En engorde, la PC puede situarse alrededor de 23 % o
menos, según el tipo de cultivo y ensayos realizados. Los insumos incluyen algo
de harina de pescado y se complementan con baja cantidad de fibras y altos
contenidos en almidón, preferentemente. Pueden utilizarse harinas de carne,
soja, algodón, girasol, trigo, maíz, cebada, sorgo y afrecho de arroz y
lupines. Se ha demostrado que muy poco de la ración peletizada ofrecida, es
directamente consumida por los animales, pero mucho de ese material pasa a
constituir parte de la fauna microbiana y de la flora bentónica que forma el
detritus que ellos ingieren ampliamente. Los alimentos peletizados pueden
aplicarse manualmente o por medio de blowers mecánicos, que se vuelcan a los
estanques, desde vehículos. Lo importante en la elaboración de los pelets para
crayfish es obtener que cada pelet , se mantenga sin
deshacerse dentro del agua durante un tiempo apreciable (20-30 min.) hasta ser
"ramoneados" e ingeridos en parte. La estabilidad del pelet es muy
importante y para pequeñas producciones los productores los podrán elaborar en
sus fincas. Los estadios juveniles son altamente caníbales, por lo que se
requerirá que el alimento esté disponible en cantidad y calidad suficiente.
Cuando se cultiva parte de los juveniles en tanques dentro de hatcheries por
ejemplo, es necesario agregar zooplancton proveniente de otros cultivos que se
realizan externamente. Esta dieta solo es factible para pequeñas producciones.
La
alimentación en estos animales es un proceso complejo, que es cumplido por 10
pares de apéndices que contribuyen normalmente a ella. Varios apéndices
seleccionan, limpian y manipulan , mastican y lubrican
el alimento que es ingerido en forma de pequeñas partículas. Existen también
órganos especializados en filtrar partículas suspendidas en el agua. Los
juveniles, por ejemplo, utilizan activamente este mecanismo. Aprovechan los
alimentos de diferente forma y según su digestibilidad, los almacenan, digieren
y desechan las partes no digeribles, excretándolas al medio.
La
alimentación durante la fase del pre-engorde y engorde, deberá ofrecerse varias
veces a la semana, coincidiendo con el pico de actividad de los animales.
Generalmente, se ofrece entre un 5 y 10% de la biomasa (cantidad de animales en
peso existentes) por semana al inicio del cultivo, disminuyéndolo,
posteriormente, hasta un 2% del peso corporal. Un exceso de alimento, puede
deteriorar gravemente la calidad del agua y especialmente la concentración de
OD necesaria para el mantenimiento de la sanidad y sobreviviencia de los
animales; por lo que la ración diaria o semanal deberá ajustarse a medida que
los animales crecen. Para ello, se realizan quincenalmente submuestreos. De
esta forma, se determina el peso promedio del lote obtenido al azar, la
cantidad de animales y su peso individual; multiplicando posteriormente por la
cantidad total de ejemplares estimada para el estanque muestreado. La cantidad
de animales a extraer debe ser calculada estadísticamente respecto de la población
total sembrada, para que los resultados se aproximen a la realidad.
En estudios
realizados sobre redclaw (Rouse y Rash, 1998), respecto de la acción de la
Astaxantina (un carotenoide que confiere el color rojo típico a los crustáceos
cocinados), se comprobó que la inclusión de este compuesto en las dietas,
mejoraba no solamente el crecimiento, sino también la sobreviviencia en
juveniles; mientras aumentaba ampliamente la coloración en los adultos. Se
obtuvieron respuestas positivas en juveniles de 5 g de peso en dietas con
agregado de astaxantina en valores de 0,25,50 y 100
mg/kg de alimento. En las pruebas se agregó este compuesto durante 0; 3
y 6 semanas, antes de las cosechas. La astaxantina puede provenir de harina de
camarones o de alfalfa que es un precursor. En el caso de juveniles de C.
tenuimanus, se estudió el efecto de dietas conteniendo aceites de
pescado y aceites vegetales (Fotedar y otros, 1998), contra dietas control sin
contenido de aceites. Los resultados indicaron que la mezcla de aceites de
pescado y aceites vegetales fue positiva sobre el crecimiento de los animales
(seis meses de experiencias) . Los aceites procedían
de bacalao y de girasol. La ausencia de estos aceites en las dietas mostraron
menor crecimiento, menor sobreviviencia y altos contenidos de humedad en el
hepatopáncreas y el tejido muscular de las colas; mientras que la mezcla de los
dos aceites fue la que influyó positivamente ,
evidenciando mejores crecimientos. Cuando no existe en la región este tipo de
insumos, o el costo de su agregado se considere elevado, puede emplearse aceite
de soja en las dietas, con resultados buenos en crecimiento.
En el caso
de elaboración de pelets es necesario tener en cuenta la digestibilidad de los
insumos para crayfish. Por ejemplo, la alfalfa posee solamente un 35% de
digestibilidad, mientras el maíz posee un 100% y la harina de soja un 95%
(Reigh, 1990). La Energía en las dietas es provista por granos y lípidos hasta
en un 90% de las mismas y los premix en vitaminas se incluyen hasta un 0,2%. En
algunos casos, pueden utilizarse alimentos elaborados para pollos o conejos,
complementando con porcentajes de soja, alfalfa u otros (a diferencia de los
juveniles precoces o reproductores, que requieren un alimento de mayor contenido
proteico). En general, los alimentos artificiales son caros y deben ser
utilizados eficientemente. Las tasas de alimentación pueden variar de acuerdo a
las temperaturas, densidad de la población ,
composición del alimento ofrecido y estado de los estanques.
El mejor
horario para alimentar a estos crayfish, debe coincidir con sus horas pico de actividad , inmediatamente antes de la puesta del sol y del
amanecer y está regulado por un ritmo biológico, donde el nivel de luz es el
principal estímulo. Por ejemplo, durante los períodos de luna llena se favorece
el trampeo, o en las aguas claras la actividad es menor que en las turbias
donde no penetra la luz (de ahí la importancia de mantener un correcto
florecimiento de fitoplancton); aunque lógicamente el nivel de actividad y de
ingestión de alimento se relaciona a la temperatura. El alimento deberá ser
repartido a lo largo de las márgenes de los estanques.
En
LIONFISHAQUARIUM se producen balanceados de calidad para las etapas de inicio ,
desarrollo y engorde de los ejemplares .
Selección y
clasificación de individuos
La
selección de los individuos reproductores constituye un aspecto muy importante
en el manejo del cultivo. Durante la primera cosecha producida, el acuicultor
deberá iniciar su propia selección de individuos, eligiendo aquellos de mejor
aspecto en crecimiento y calidad. Se los acondiciona en estanques especiales, efectuando
posteriormente una segunda selección, que permitirá mejorar a futuro, las tasas
de crecimiento obtenidas en las poblaciones. Esta selección deberá emprenderse
con continuidad, agregando individuos al stock de reproductores para obtener un
mejoramiento genético apropiado.
Cuando se
realizan las clasificaciones, es importante manejar con cuidado a los animales , ya que cualquier daño en sus caparazones
aumentará los riesgos de infección y posterior muerte o afectando en otros
casos, su presentación al momento de las ventas.
Siembra de juveniles y engorde
Si la
reproducción es efectuada fuera de los estanques donde estén instalados los
reproductores, los juveniles obtenidos deberán luego de su "levante",
cosecharse y traspasarse a otros estanques preparados previamente para su
pre-engorde. Las siembras suelen efectuarse a una densidad de 5 a 15 individuos
de talla uniforme, por metro cuadrado. El crecimiento de estos juveniles hasta
talla comercial en origen y a las temperaturas óptimas, puede extenderse a 9 y
12 meses; mientras que , en
nuestro país, probablemente el período sea mayor hasta la obtención de un peso
adecuado para el comercio y convenga , seguramente, dividir bien las etapas del
ciclo total. Si el manejo es inadecuado, existirán diferencias pronunciadas en
cuanto a tallas y pesos en las poblaciones, como ya fuera indicado y deberá
efectuarse el descarte de individuos pequeños.
Manejo de las poblaciones bajo cultivo
Si no se
efectúa un manejo adecuado en los sistemas de cultivo, se producirá un
crecimiento notablemente diferencial (con pronunciadas diferencias relativas en
cuanto a frecuencias de tallas), que será notado a las cosechas. Un número
elevado de animales mostrarán "enanismo", pudiendo pertenecer a los
primeros que hayan sido sembrados del stock original, como así también a nuevos
reclutas, nacidos posteriormente, según el método de cultivo empleado. Ambos
grupos no pueden diferenciarse en los estanques. Será necesario retirar las
clases de pequeño tamaño, para facilitar al resto, un mayor acceso a la
productividad natural. Estos pequeños crayfish (menores a 25 g), en general, se
descartan. La remoción de los grandes individuos, favorecerá también un
crecimiento más homogéneo en la población, reduciendo la competencia por espacio
y alimento. Este "entresacado" de animales, puede practicarse varias
veces, a través del ciclo.
En Australia , se practica con éxito y en determinados casos,
el cultivo "monosexo" para restringir la reproducción, efectuando un
sexado manual, aunque éste conlleve algunos errores. El cultivo "todos
machos" es beneficioso porque el promedio de crecimiento será mayor y el
reclutamiento de pequeños juveniles provenientes de algunas hembras
accidentales, será pequeño. Como resultado se obtiene un aumento de producción,
ya que al no producirse reproducción en los sistemas ,
gran parte de la energía es dedicada al crecimiento. Sin embrago, este tipo de
cultivo, con selección manual, insume tiempo y mano de obra.
Los
crayfish que manifiestan buena salud en condiciones normales de cultivo, son
notorios por su rapidez en el escape, ejecutado por medio de sus colas; frente
a cualquier disturbio producido. Aunque no se han detectado enfermedades de
importancia dentro del grupo de crayfish australianos, se conoce la existencia
de virus naturales (Edgerton, 1998). Los más importantes, pertenecen a la
familia de los IBV, que son morfológicamente semejantes a los baculovirus de
los camarones Peneidos. Otros, han sido tentativamente ubicados dentro de
diferentes familias. La enfermedad denominada de la "cola blanca",
así como el baculovirus, no han producido hasta ahora problemas en los cultivos
australianos, pero es importante señalar que las densidades que se manejan, son
relativamente bajas (semiintensivo). Bacterias tan conocidas en acuicultura,
como el grupo de las Aeromonas y otras, pueden atacarlos,
produciendo mortalidades (pero siempre estarán relacionadas a las condiciones
de sanidad y a una baja calidad de agua, especialmente referida a la
concentración de OD). La nutrición juega también un papel importante. Otros
patógenos han sido identificados como hongos, especialmente Saprolegnia
(en general de acción secundaria). Algunos Protozoos Ciliados cosmopolitas,
como Epystilis y Vorticella, pueden causar problemas cuando están
presentes en abundancia. Los parásitos típicos de crayfish, como Psorospermium
y Thelohania, se presentan en bajo número y en poblaciones reducidas.
Los ectocomensales, por el contrario , suelen ser muy
abundantes, dependiendo de las especies y de la calidad del agua. La
observación de Temnocefálidos (Platielmintos) como ectosimbiontes
(sobre exoesqueleto y branquias) , ha sido observada
en otras especies de Cherax de Australia. Los huevos de estos
vermes se adhieren fuertemente a la cutícula y las branquias donde son
depositados (Quaglio y otros, 1998). El género más común encontrado, es
Temnocephala, aunque la salud de los especímenes de crayfish no parece
afectarse por estas infestaciones. En su país de origen, se desconoce el efecto
que causarían estos ectoparásitos. Para casos de tratamientos de ciliados y
ectoparásitos, se utilizan baños de sal (15-30 ppt) durante 30 minutos,
acompañado de una rápida aireación.
La
recolección puede realizarse por medio de trampeo, aunque en general, casi
todos los productores utilizan el método de disminución del nivel de agua de
los estanques, y las redadas continuas al igual que en cultivo de camarones o
peces. La infraestructura para la post-cosecha puede incluir piletas, tanques
(o tanques australianos) para estabulación o purgado con agua dulce limpia. Una
cámara en el área de almacenamiento y una mesada para clasificación de tallas y
para pesadas, así como un área de empaque es suficiente .
Típicamente, los red claw , se venden en vivo dentro
de las 24 a 48 hs de cosechados, cuando su calidad es máxima, previo purgado de
los intestinos, limpios de comensales y otros organismos de sus caparazones. El
purgado, puede incluir agua salobre (hasta 1,5%) mejorando el sabor de la carne
(Poole et al., 1990). El producto vivo puede ser enfriado y embalado en cajas
de poliestireno de alta densidad, aprobado para envíos terrestres o bodegas de
avión, en el caso de exportación en vivo. Si no se los acepta de esta forma, el
producto se envía hacia los mercados , precocido y
glaceado en hielo. Otro tipo de producto, se exporta descabezado y congelado.
En Australia, suele incluirse el caparazón al determinar el rendimiento en
carne, por lo que frecuentemente, se pueden encontrar datos en la bibliografía,
de hasta un 40% , que equivalen en la realidad, a un
25% de carne , excluyendo el caparazón (Morrisy et al., 1990). Para crayfish de
80-100 gramos, el tiempo de cocción es de 7 minutos en agua hirviendo, lo que
produce animales de mejor calidad para su degustación. Se cocinan así
rápidamente, reteniendo sus características de delicado sabor y textura de
carne.
Al
hervirlos con agua dulce y solución salina (hasta un 3% de ClNa), los
resultados indican que la sal no afecta su delicado sabor. Cuando se comparó el
hervido tradicional, frente al uso de microondas, las diferencias fueron muy
leves y las personas prefirieron el hervido en este último método, aduciendo
que detentan menor cantidad de agua y presentan mejor sabor. Sin embargo, el
hervido en microondas reduce la cantidad de carne recuperada, en comparación a
los métodos tradicionales. El peso perdido puede ser un factor a considerar
como importante en el caso de restaurantes.
Aunque no
existen estudios científicos sobre las respuestas fisiológicas del redclaw al
encierro y transporte, existen datos sobre experiencias realizadas con la
márron (C. tenuimanus), de similar comportamiento. En estudios
realizados sobre acondicionamiento de los animales para transporte, se observó
que aunque las langostas sufrían un impacto durante su exposición al aire, al
manejo y al transporte, podían recuperarse al ser re-sumergidas en viveros
adecuados. Las pruebas se hicieron sobre langostas purgadas durante dos semanas
y luego empacadas según los estándares de la industria, en cajas de
poliestireno. La sobrevivencia obtenida luego del transportey sobre un período
de 7 días de observaciones, fue del 100% en todos los grupos ensayados. En el
período total, los animales perdieron un 4,5% de su peso corporal y el estudio
demostró que el transporte en condiciones prácticas (con hasta 24 horas de
encierro), mostró un menor estrés, mientras el pico máximo, se produjo en las 8
primeras horas, luego de su empaque.
Características organolépticas:
Se trata de
langostas que poseen alto porcentaje en proteínas, bajas grasas y colesterol
(en similar contenido a las langostas marinas) en su carne. Esta es de muy fina
textura, con cierto sabor semi-dulce, deliciosa y
excelente de acuerdo a las degustaciones realizadas por chefs europeos y
australianos. Son muy versátiles para la cocina y debido a su similitud con la
langosta de mar, muchas de las recetas de éstas, suelen adaptarse perfectamente
Dedicado a nuestros clientes con nuestro mayor deseo de EXITOS !!!