EL MANGRULLO


Año 1 Número 8 - 1 de marzo de 2001
Editora responsable: Raquel M. Barthe
mangrullo@sion.com
www.angelfire.com/stars/rbarthe

Revista dedicada a la Literatura Infantil y a la Lectura
Desde 1997, la primera revista virtual argentina en su especialidad
Un espacio de todos y para todos

El Mangrullo en Internet
usuarios.sion.com/mangrullo

ISSN 1666-3403 (correo electrónico)
ISSN 1666-3411 (en línea)

«Porque todos los niños deben tener libertad para leer y leer para ser libres.»
Raquel M. Barthe

(Este boletín se publicó por primera vez, bajo el nombre de El Mirador, en Cuba en diciembre de 1997 y ahora se reedita en la lista El Mangrullo y en Internet.

Premio Pregonero a Periodismo en Internet 2007; Premio Nacional Madre Teresa de Calcuta Edición 2007, por el esfuerzo que significa hacer una revista electrónica, actualizarla, mejorarla y ponerla para el disfrute de todos, fomentando la lectura de niños y jóvenes en el gran y ancho mundo virtual y Premio Nacional y Latinoamericano de Literatura Infantil y Juvenil: «La Hormiguita Viajera» Edición 2011.

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SUMARIO:

1 - Cuerpo a cuerpo con el libro, por la Prof. Graciela Pacheco de Balbastro
2 - EL RINCÓN DEL CUENTO, I Los sombreros de Eulaliapor Hebe Zemborain - II Un trabajo con sombrero, por María de la Fe Álvarez
3 - EL LIBRO RECOMENDADO


CUERPO A CUERPO CON EL LIBRO

Prof. Graciela Pacheco de Balbastro 1

Así como en la actualidad ha cambiado el concepto de lectura y su definición se ha hecho más abarcativa, incorporando estudios modernos sobre este mentado proceso, también ha evolucionado el concepto de “legibilidad”. No mucho tiempo atrás, al término se lo asociaba únicamente con la letra clara y entendible o si acaso a que el texto en cuestión estuviese redactado con lógica y estructurado convenientemente, como mucho.
Esos criterios de “legibilidad” son otros ítem que tenemos en cuenta los especialistas en literatura infantil a la hora de juzgar un libro para niños. Y ese criterio compromete no sólo a la letra clara y legible elegida para la impresión, sino también el tamaño de la misma, el tipo de mayúsculas y minúsculas, a la distribución del texto en la página, a los espacios entre párrafo y párrafo, a la distancia que separa los márgenes interiores de la línea del cosido o del pegado de las hojas, sino también al ideolecto que se maneja, a que sean acertados los paratextos incorporados, al juego equilibrado entre texto e ilustración, comprometiendo incluso la redacción, al vocabulario y hasta al tamaño del libro. Y esto del tamaño es algo que trae cola.
Siempre hemos recomendado que el libro para chicos sea cómodo de manejar... y que su tamaño se preste a que el pequeño jugador-lector-oyente lo saque y lo ponga ¡las veces que quiera! del estante, del cajón, de la biblioteca, del lugar que le fue destinado. En una palabra ¡que sea legible! en eso también.
¿Qué actitud asumir entonces ante la moda de los “big book”?
El “big book”, el libro gigante para párvulos, fue creado por los neozelandeses hace ya como 10 ó 15 años, pero no hace mucho tiempo que ha comenzado a aparecer entre nosotros.
Nueva Zelanda ha tenido desde hace mucho una industria editorial más que interesante. Muchos, muchísimos de los libros para niños que desde allí nos han llegado sobresalen por la calidad del papel, por lo cuidado de la publicación y por las ilustraciones magníficas que incorporan. Sobresalían más por el producto físico obtenido, que por la figura del escritor. Pero eso también cambió.
Tomo de Cecilia Beuchat, colega y amiga, catedrática de la Pontificia Universidad Católica de Chile, su opinión al respecto: “destinados especialmente a los niños pre escolares y del primer ciclo de enseñanza básica, el libro gigante les permite seguir la lectura del texto y observar las ilustraciones, sentados en semi ronda.”
No todos adhieren entusiastas al megalibro. Tildado de mamotreto, de “biombo con palabras”, las opiniones dividen las aguas pues el big book para serlo debe ser realmente grande, muchos de ellos. . .casi de la misma estatura que el chico o la nena de preescolar. Pensemos que cerrado suele medir entre 40 cm x 50 cm.
Son libros de pocas páginas, con bellas ilustraciones. A veces de relatos, otras sobre los hábitos de los animales, algunos con poemitas, etc. Pueden colocarse contra la pared, o en un atril, también en la silla, apoyados en el respaldo.
Pero si ya escuchamos las diatribas, oigamos la otra campana.
En The Foundations of Literacy, Holdaway asegura que es el big book el libro por excelencia, el de las experiencias lectoras compartidas.
Beuchat toma de Strickland algunos de los objetivos que pueden llegar a cumplirse con el uso de este libro en la sala de maternal, por ejemplo:
predisponer positivamente hacia la lectura, desarrollar la capacidad de observación, asumir una conciencia lectora, desarrollar la direccionalidad izquierda-derecha (en realidad Dorothy Strickland en “Some tips for using big book” (The Reading Teacher) anota quince importantes objetivos logrados).
Y entre los que dan el sí al gran libro y los que no, creemos que llevan las de ganar los primeros porque ¿quién puede sustraerse al encanto de esconderse dentro de un libro?, ¿qué niño no quedará embargado de gozosa sorpresa cuando alguien despliegue ante sus ojos tamaña maravilla? ¿No es acaso una buena estrategia para que se tomen un recreo de la televisión? ¿No es convertir en realidad aquello de cuerpo a cuerpo con la palabra? ¿Por qué no señalar otro aspecto importantísimo que los especialistas citados han omitido? El de una lectura, perdón, el de varias lecturas corporativas, el del arranque en la aventura de la mano de los pares, el de la vivencia enriquecida en el grupo que aporta, el grupo se aproxima, experimentan juntos y como si todo eso fuera poco es un libro que por su tamaño permite visualizar desde lejos la ilustración que acompaña al texto, también la silueta de ese texto y de tratarse de un libro de cuentos, ese volumen le permite al adulto leerlo según las técnicas de animación a la lectura, permitiendo que los pequeños oyentes se “metan” al mismo tiempo en la historia, sin necesidad de compartir por turnos el libro.
En fin, una oferta más de un mundo editorial cambiante en el que ¡por suerte! hay para elegir, acordar y discrepar.

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1 Graciela Pacheco de Balbastro: es profesora en Letras y, en la actualidad, se desempeña en las cátedras de Narración Oral del Profesorado "Dra. Sara Faisal". Ha sido funcionaria del Ministerio de Cultura y Educación de la provincia de Santa Fe. Ha dictado numerosas conferencias y cursos en su país y en el extranjero. Durante varios años produjo y condujo el programa radial "Letra Impresa", espacio que brindaba un lugar destacado a la literatura infantil-juvenil.
Tiene publicados muchos relatos y poesías en revistas y antologías compartidas. Su libro Floresta Nueva de Leyendas Viejas de la editorial El Ateneo, presentado en Groningen durante el 25° Congreso del IBBY obtuvo en 1997 la Faja de Honor de la ASDE, por considerarlo esta asociación de escritores el mejor libro para niños y jóvenes publicado en 1996-1997.
La Universidad Peruana, de Lima, tiene en prensa su libro La palabra viento en popa, sobre la teoría de la narración orogestual y que recoge las conferencias que dictó en Perú sobre el tema en el año 1997.
También fueron tomadas leyendas reelaboradas por ella en El Laberinto de los Textos, de la Editorial El Ateneo.
Su libro sobre las técnicas de la narración oral ¡SHHHI. . .estamos narrando!!! fue publicado por el Instituto de Cultura Hispánica.
Ha sido jurado en numerosas ocasiones. En 1988 y 1999, lo fue del Premio Fantasía Infantil.
Con motivo de los 125 años de la Dnte Alighieri en Santa Fe, dictó la conferencia “Pinocchio, il legno che parla”.
Con frecuencia realiza visitas a las escuelas para dar charlas de perfeccionamiento y también para ser entrevistada como escritora por los alumnos.


EL RINCÓN DEL CUENTO: UN SOMBRERO MÁGICO NOS REGALA CUENTOS Y POESÍAS

I

Los sombreros de Eulalia (inédito)

Por Hebe Zemborain 2

Eulalia amaba los sombreros desde muy chiquita.
De cualquier forma, tamaño o color.
Si algo podía mantenerse sobre la cabeza era suficiente, por eso nadie se sorprendía cuando Eulalia aparecía con una coliflor morada sujeta por una cinta verde o un zapato antiguo lleno de tiritas multicolores o un sombrero del abuelo recortado como un bote con remos.
Todos estaban resignados porque Eulalia era feliz.
El problema se presentó cuando tuvo que empezar el Jardín, porque decidió que iría... ¡con sombrero!
Y nadie pudo convencerla de lo contrario.
Fue la gran preocupación de la familia... ¿qué hacer?
Hasta que a la mamá se le prendió la lamparita: hizo una margarita gigante y se la sujetó con horquillas.
Eulalia estaba fascinada y muy oronda salió para el Jardín.
Cuando llegó los chicos se quedaron con la boca abierta y sólo les salió un ¡Oooh!.. que duró como tres minutos y después gritaron entusiasmados: ¡Viva el sombrero de Eulalia!.. ¡Viva...aaa!...
Las complicaciones surgieron después.
Las mamás llegaron desesperadas para decirle a la señorita Dulzura que sus hijos querían ir a clase ¡con sombrero!
Dulzura sonrió dulcemente y contestó que no había inconvenientes, ella buscaría la solución.
Y habló con la mamá de Eulalia y se pusieron de acuerdo.
Harían quince sombreros iguales, porque quince eran los nenes y así no habría discusiones, ni celos, ni competencia mal entendida.
Emma ideó un sombrero para cada semana porque el uso diario los desgastaba, si bien los cuidaban con amor, no faltaba por ahí una caída, un enganche, un pisotón, en fin, gajes propios del oficio de chicos.
Así, en marzo fueron flores: margaritas, rosas, hortensias y estrellas federales.
Para abril crearon una boina cubierta de hojas que iban desde el verde oscuro al rojo anaranjado, pasando por el verde pálido, el amarillo limón y el naranja, porque estaban en otoño.
Los nenes se encariñaron tanto que decidieron usarla todo el mes.
Menos trabajo, pensaron aliviadas Emma y Dulzura.
En mayo las hojas fueron reemplazadas por banderitas celeste y blanco porque era el mes de la patria.
Fue difícil elegir el de junio pero Emma tenía imaginación y allí apareció el gorro marrón sobre el que tiritaban arbolitos con ramas desnudas, sin una sola hoja porque era invierno pero con un nido de hornero protegido en un hueco.
Los chicos estaban encantados y esperaban el mes siguiente para conocer la sorpresa de la nueva creación.
En julio eran las mini vacaciones, por eso en la boina azul había un cartel con letras blancas que decía: "Cerrado por vacaciones". Cuando retornaron, reemplazaron el cartel por otro que decía, en dorado: "¡Bienvenidos!"
¿Y en agosto, el mes de las lluvias? ¡Qué complicación!...
¡Resuelto!.. Un paraguas rojo, verde, amarillo y azul lleno de gotas transparentes como campanitas de agua que tintineaban cuando los chiquitos movían la cabeza.
Desde setiembre hasta principios de diciembre volvieron las flores: dalias, crisantemos, azaleas y girasoles, una delicia...
Desde entonces nadie pudo dudar de que el de Eulalia era un verdadero Jardín de Infantes.

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2 Hebe Zemborain: nació en la ciudad de Buenos Aires, donde ha vivido siempre y donde ha desarrollado su actividad docente y literaria.
Se dedicó a la enseñanza y culminó su carrera docente como directora de la escuela Nº 14 del DE 15º.
Se dedica a la investigación de la literatura infantil y juvenil, participando en mesas redondas, charlas, debates y conferencias sobre el tema. Además fue presidenta de la Asociación Argentina de Lectura y ha concurrido a Congresos relacionados con la Lectura y la Literatura, en España, Estados Unidos y en el país.
También fue guionista del programa "TV Educativa" que se transmitía por el ex canal 7.
Su libro La barra de Hernán fue galardonado con la Faja de Honor de la Sociedad Argentina de Escritores en 1989. Ha publicado, además, Hernán y su barra; La casona misteriosa; Mi yegua Mora; Clave del Misterio y Entre sustos y sonrisas.

II

Un trabajo con sombrero

Por María de la Fe Álvarez 3

Aquel Lunes había nacido como cualquier otro: después de Domingo y exactamente un día antes que Martes.
No bien abrió los ojos se encontró con Semana, quien rápidamente le explicó sus tareas:
-Tienes que despertar a los niños, apurar a los mayores y recordarles a las mamás que deben hacer los mandados, limpiar la casa, lavar la ropa y preparar la comida. Aquí tienes tu traje gris, tu bastón, tu portafolios y no te olvides de saludar a todos con el sombrero –concluyó casi sin aliento.
Y antes de que Lunes se diera cuenta, Semana había desaparecido.
Lentamente se vistió. Se colocó las medias, los zapatos negros de charol, se miró al espejo para hacerse el nudo de la corbata y buscó su sombrero... No estaba. Tal vez Semana lo había dejado olvidado en los últimos minutos del día anterior. Pero, Domingo remontó barriletes, jugó a la pelota y dio tantas vueltas en la calesita que no atendería a nadie hasta que no pasaran siete días. Lunes, que era muy responsable, llamó por teléfono a Martes. “No es todavía mi turno”, le contestó y se fue tranquilamente a jugar al ajedrez con su vecino Miércoles.
Lunes, en tanto, revolvía cajones, archivos, almanaques viejos; el sombrero no estaba en ningún lado.
Mientras todos dormían, Lunes siguió buscando por la ciudad. Les preguntó a los Gallos, a Luna Llena, a las Luciérnagas y a los Perros Vagabundos. Nadie había visto su sombrero.
Cuando ya amanecía, Lunes regresó a su casa. Estaba muy cansado. Se sacó los zapatos, se aflojó la corbata y sin darse cuenta se quedó dormido.
De pronto, sintió que alguien le hacía cosquillas en la nariz. Abrió los ojos y vio a Viernes, en una mano tenía un sombrero gris y en la otra un paraguas negro.
... Había comenzado a llover. Aun faltaban dos horas para despertar a los chicos.

En: Siete días por semana. (Las tareas de Domingo a Lunes fueron publicadas en el Periódico Mensual “Fuente de Noticias” de Valentín Alsina (Bs. As.)

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3María de la Fe Álvarez: nació en Madrid (España), pero vive en la Argentina y es licenciada en Psicología, escritora y poeta. Entre los PREMIOS LITERARIOS que su obra ha merecido cabe mencionar: Mención especial de Poesía, Septiembre Literario - “Juegos Poéticos”, Secretaría de Cultura Municipalidad Ciudad de Buenos Aires(1984);: Primer Premio de Poesía 28º Juegos Florales Tafí Viejo (Tucumán) (1985); Selección de Poemas Inéditos, Certamen de Poesía Mairena 1985. PUERTO RICO (1986); Primer Premio de Poesía, Casa de Cultura de Banfield, Pcia. de Bs. As. (1987); Mención Especial de Cuento Breve, Concurso Literario - Buenos Aires (1988) Mención Cuento, Mención Poesía, Certamen Literario Soc. Arg. De Escritores Delegación Lanús, Pcia. de Bs. As. (1989); Primer Premio de Poesía, “Fiesta de la Flor”, Lomas de Zamora Pcia. de Bs. As. (1990); Mención Especial de Poesía, Concurso de Poesía “Entre Nosotros”, Edic. El Francotirador – Bs. As. (1991): Primero y Segundo Premio de Poesía Biblioteca Mariano Moreno, Bernal Pcia. de Bs.As. (1992); Premio FAIGA de Cuentos para Niños 20ª Exposición Feria Internacional del Libro, Buenos Aires (1994); Selección Anuario de Cuentos Infantiles Ediciones Alquimia, Buenos Aires (1994); Primer Premio de Poesía, Certamen Municipal de Literatura, Lanús Pcia. de Bs. As. (1996); Premio de Literatura “Santa Teresa de Jesús”, Municipalidad de Lanús, Pcia. de Bs. As. (1998); Selección de Poesía inédita, Certamen “Buenos Aires y sus escritores”, Editorial Nubla, Buenos Aires (agosto de 2000). Publicaciones: 1981: Anales Talleres Literarios S.A.D.E (Inclusión de poemas); Sextina ( poesía) Edición Compartida – Bs. As : Edit. Botella al Mar, 1982; Sólo un gorrión (poesía); Bs. As. : Colección Señal en el Alba, 1984; El alba de la poesía (Mención especial de Poesía) -- Bahía Blanca : Edit. Public. Latinas, 1985; Un 86 en poesía (101 poetas) - Antología – Poesía Abierta Daniel Giribaldi, Bs. As., 1986; Revista Mairena, Selección de Poesía Inédita – Puerto Rico,1986; Llueve desde otra piel (poesía) Bs. As.: Colección Señal en el Alba, 1987; Poetas hispanoamericanos para el tercer milenio – II Tomo – Antología de Poesía. – México / Edic. del Frente de Afirmación Hispanista – Valparaíso : Correo de la Poesía, 1994; ...y nos pusimos a contar, Antología de Cuentos Infantiles – Premio FAIGA/94 -- Bs. As.: Fundación El Libro, 1994; En el umbral de un cántaro (poesía) -- Bs. As. : Edit. Vinciguerra, 1997. Actuó como jurado en 1996 - Premio Faja De Honor – Soc. Arg. De Escritores, Literatura Infantil; 1997- 8º CONCURSO INFANTIL – Soc. Arg. De Escritores.
Poesía y Narrativa; 1997 – 3er. certamen municipal de literatura (Subsecretaría de Educación y Cultura – Municip. Lanús) Poesía; 1999 – Torneos Abuelos Bonaerenses (Secretaría de Educación y Cultura – Municip. Lanús) Poesía; 1999 – Certamen Literario Municipal “Jorge Luis Borges” (Dirección de Cultura – Municip. Lanús) Poesía.


EL LIBRO RECOMENDADO (para los más chiquitos)

I

Mc GUIRE, Leslie. ¡Cepillate los dientes por favor. / idea, textos y diseño de Leslie Mc Guire ; ilustrado por Jean Pidgeon ; ingeniería de papel Intervisual Books, Inc. ; consultor Dr. Kevin Barret, odontólogo. – Buenos Aires : Atlántida, Intervisual Books, 1998. – 12 p. : il. col. ; ing. Papel : 20 cm. – (Colección Mini. Serie Un cuento con sorpresas). -- ISBN 950-08-1147-2



II

GÁLMEZ, GriseldaCandelaria / Griselda Gálmez. -- Buenos Aires : Alfaguara, 1998. – 40 p. : il. col. ; 19 cm. – (Colección Infantil. Serie Primeros lectores).-- ISBN 950-511-412-5


III

SHARRATT, Nick. El Tiempo que tardó Tomás / Nick Sharratt, Stephen Tucker ; ilustrado por Nick Sharratt. – Buenos Aires : Ediciones de La Flor, 1998. – 32 p. : il. col. ; 26 cm. – (Colección Muchas flores). -- ISBN 950-515-818-1



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