Myriam Nissensohn "Cuentos para leer en el café" (ISBN 987-02-0296-9)

LA CASA DE ENFRENTE

Seleccionado Certámen Letras Latinoamericanas 2003

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.......perdonen la interrupción...pero todavía, cuando comento lo que me pasó, no puedo evitar un molesto efecto reflejo en mi estómago...

... ¿ En dónde había quedado ?...¡ah! sí, les decía que me gustan más los departamentos de enfrente con balcones franceses pero que, finalmente,. tuve que conformarme con un ambiente a la calle, en un quinto piso de un edificio de estilo racionalista.

......El año pasado me recibí de arquitecto. Todavía cuento con la ayuda de mis padres y con algunos pesos que puede juntar, haciendo arreglos menores en Córdoba, mi ciudad natal, de donde llegué hace algo más de tres meses. Siento una enorme nostalgia por la solariega casa familiar y por otras cosas que no vale la pena detallar ahora.

......Con poco gasto logré convertir mi ambiente único, de una sola ventana y estufa a gas, en un lugar más cálido para enfrentar mi exilio y las difíciles horas que preveía por delante. En un negocio de compraventa, frente a Plaza Italia, encontré una alfombra descolorida y una cama antigua. Heredé sábanas de hilo y una colcha tejida por manos de abuela, con lo que inicié la decoración de mi nuevo hogar. Estantes sostenidos por ladrillos apilados, me sirven para acomodar equipos, ropas, libros y papeles. Con un par de lámparas armadas con bases de botellas, de esas que en algún tiempo envasaron pociones extrañas o licores refinados, resolví la iluminación. Finalmente transformé una mesa rústica -que conserva marcadas cicatrices dejadas por matarifes - en mesa de living, acortándole sólo sus gruesas patas. Pretendí así crear un ambiente de sala de estar e imaginar la existencia de un segundo cuarto para otras intimidades.

*

......Mis días transcurrían sin diferenciarse, la principal ocupación seguía siendo buscar trabajo. Tenía pocas entrevistas y menos promesas. Una noche, a partir del momento en que fui a bajar la persiana vi luz en una habitación de la casa de enfrente, cambió definitivamente mi rutina.

......La mujer estaba sentada, frente a un espejo, con las piernas cruzadas. Giró ligeramente la cabeza y, por los movimientos de sus manos, deduje que se estaba perfumando. Se puso de pié, tomó un abrigo, colgó una cartera de su hombro y salió de la pieza al tiempo que apagaba la luz. A pesar de la sorpresa y rapidez de la escena, alcancé a apreciar su silueta en un vestido que resaltaba bien sus curvas traseras... Hacía tiempo que sufría la falta de compañía femenina y mi imaginación completó a su gusto lo que no había podido ver. Tardé en conciliar el sueño y desperté recordando la escena de la noche anterior. Vive en la casa de enfrente, me será fácil conocerla - pensé -...y al momento intenté llamarme a la cordura. No sé porque estoy fantaseando tanto -me dije- ¿será que me sobran tiempo y soledades ?.

......Sin embargo esa noche me arrimé a la ventana un poco más temprano. Nuevamente la luz encendida me permitió ver detalles de un dormitorio femenino. De pronto, entrando por una puerta lateral, envuelta en una toalla de baño y otra a modo de turbante en la cabeza, irrumpió en la escena esa mujer. Mi corazón se aceleró. Apagué rápidamente la luz que podía delatar mi actitud de voyeur. Ella (¿cual será su nombre? se fué acercando a la ventana y, en un instante, sentí el peso de la persiana bajando sobre mis ojos. Fue suficiente, alcancé a ver el rostro de la mujer soñada, sus hombros y brazos desnudos me anticipaban ya la tersura y fragancia de su piel. Me senté en la cama aturdido. En ese momento, lo supe después, se instaló mi obsesión.

*

......Miraba hacia la ventana del sexto piso, horas enteras, imaginando mil distintas situaciones de encuentro. Otras veces me alejaba para volver a acercarme imprevistamente, como esperando sorprenderla. Empecé a usa cábalas que hoy me daría vergüenza contarlas. No podía concentrarme ni en los titulares de los diarios. Un dia crucé la calle como un zombi y el grito de ¡drogón! me devolvió por un momento a la realidad. Si mis dias transcurrían así tal vez puedan imaginarse las noches de insomnio o de sueños exaltados...La persiana permanecía obstinadamente baja y entonces me puse a hacer guardias, inventando infinitas tácticas, para disimular ante vecinos y porteros. Cuando saliera o llegara a su casa la iba a reconocer y entonces vería la forma de abordarla...

......Fui conociendo a los vecinos: solos, parejas, hijas maduras con madres ancianas, matrimonios con uno o más hijos y dos lesbianas que no tenían pudor de prodigarse caricias en la calle. La mujer de mis desvelos no entraba ni salía por la puerta de la casa de enfrente.

......Pasaban los días. La ropa empezó a quedarme holgada. Simplemente me olvidaba de comer y el espejo reflejaba una cara pálida, ojerosa y a menudo sin afeitar. Una mañana un impulso más fuerte que mi proverbial timidez me llevó a hablar con el encargado que lavaba, indolente, la vereda empujando con el chorro de la manguera hojas y papeles que iban a tapar la boca de desagüe. Con una excusa pueril pregunté por la señora de 6º A o tal vez del 6º B, ya que no estaba seguro. Me miró sorpendido : ninguna mujer vive en ese piso -dijo-.Pensé si no habría alucinado. Necesitaba hacerle más preguntas que no llamaran la atención. No hizo falta, don José siguió hablando: en el A vive el matrimonio con los mellizos albinos -¿vió?- qué poca suerte... y en el B, un joven sólo, dueño del quiosco, de aquí no más, a la vuelta, sin cruzar la...

......No escuché más. No puede ser - pensé -. Pero sí, ese muchacho con cara de rasgos tan femeninos...apenas atenuados por una incipiente pelada...al que yo le compraba diariamente mis cigarrillos...sentí naúseas, las mismas que sentí cuando comencé este relato, sólo que entonces un vómito violento obligó a don José a enfilar hacia allí la manguera, mientras yo me alejaba con el gusto amargo del asco mezclado con vergüenza.

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