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Myriam Nissensohn "Cuentos para leer en el café" (ISBN 987-02-0296-9) LA ENTREGA ... ....- Hola...¿mamá? ....-Juan! hijo! ¿cómo estás?! ¿de dónde llamás?! ....-Por favor, tranquila, estoy bien, te hablo desde un teléfono público, en... ....¡¡¿ Dónde, dónde estás?!! ....-Escuchá mamá, todo está bien y voy a ... ... -Papá ya hace más de... .... -Te llamo porque sé que él no está, te quiero mucho mamá, voy a cortar, pronto te vuelvo a llamar. ......María alcanza a desplomarse en un sillón, el tubo queda colgando a un costado de la mesa. La poca luz que entraba por la ventana, ya avanzada la tarde, hizo suponer a Benito, al llegar, que su mujer se habia quedado finalmente dormida. Ya eran muchas las noches pasadas en vela. * ......Se habían casado hacía más de treinta años. Ambos pertenecían a familias humildes del barrio de Flores y eran operarios de una fábrica textil. ......Con poco más de un año de diferencia nacieron las mellizas y luego Juan, único varón. María se dedicó a criarlos y administrar los pocos pesos que le entregaba puntualmente Benito el último día de cada mes. ......El cierre de la fábrica fue vivido como un verdadero drama, sin embargo se convirtió en una desgracia con suerte, Benito consiguió trabajo en un negocio de repuestos de autos y máquinas industriales. En poco tiempo Benito se reveló como el mejor vendedor, sumando así a su sueldo buenas comisiones. El paso siguiente fue independizarse. Conocedor de las dos puntas del negocio, se convirtió en un intermediario ideal, de fácil sonrisa y excelente memoria para retener caras, nombres y chistes verdes tan eficaces en un gremio de hombres. ......Trabajador incansable acopió clientes en la ciudad y sus alrededores. María, aun con los chicos pequeños, no vaciló en ayudarlo desde la casa comunicándose con los proveedores a fin de conseguir el mejor precio para satisfacer los cada vez más numerosos pedidos. ......Era evidente que el dinero llegaba en cantidades insospechadas. Un día Benito le comunicó escuetamente a María que había alquilado un local en Pompeya y que en adelante ella se dedicaría exclusivamente a los chicos y la casa. ......Por primera vez María sintió que no pisaba tierra firme. Pocas palabras, en un segundo, la convertían en la excluída. Desconcertada escuchó decir a Benito: No entiendo porque pones esa cara, deberías estar contenta y orgullosa, ahora estas casada con un comeraciante establecido. El negocio se va a llamar Casa Juan, mi hijo será mi futuro socio. Ya verás. ......A María le pareció estar viviendo un mal sueño. ¿ será esto lo que llaman la crisis del séptimo año ? se preguntó. No sólo había creído ingenuamente que el de ellos era un matrimonio que compartía todo sino que además no se aburrían como tantos otros. Al contrario, a la hora del desayuno o por las noches y aun los fines de semana nunca faltaba tema de conversación. Le llevó tiempo darse cuenta de que siempre había actuado repondiendo a los requerimientos de Benito: Acá te dejo la nueva lista de proveedores; no dejes de comparar precios antes de pasar alguna orden de compra; no hables por teléfono más de lo necesario, sabes que no me gusta encontrarlo ocupado; no, no pienses en mudanzas, no voy a pagar un alquiler más alto. Los chicos pueden seguir durmiendo juntos...no nos vamos a mudar hasta que no pueda comprar un departamento. ......María empezó a tener una pesadilla recurrente: Viajaban en un avión en asientos separados por un pasillo, de pronto se partía en dos y ella caía al vacío. Vinieron noches de insomnio. Empezó a impacientarse con los chicos. ......Benito: no puedo seguir así todos me ven desmejorada, mamá dice que nos vendrían bien unas vacaciones, también insinuó que haga terapia... ......Nunca recibía una respuesta concreta, generalmente el problema pasaba por las inversiones del negocio, había que tener mucha mercadería para conservar los clientes...no se podían permitir gastos extras. María luchaba contra la depresión ante el fraacaso de sus tímidos proyectos y la indiferencia de Benito orgulloso de sus logros. Casa Juan ya tenía dos sucursales. ......Finalmente se mudaron a un departamenteo de tres dormitorios en un primer piso. El precio estaba en relación con su oscuridad. Benito lo había comprado sin consultarla. ......Tardó María en aceptar la realidad: ¿estaba casada con un avaro? Las viejas excusas ya no servían, por poco que estuviera informada, sabía que los repuestos se cotizaban en dólares y los precios subían a la par de éste. ......Cuando Juan tuvo edad suficiente entró a trabajar en una de las sucursales de su padre a cambio de una escasa y además irregular remuneración ( ya que debía empezar desde abajo y un día sería su sucesor ) Pronto empezó a preocuparse por desconocer totamente cómo manejaba su padre el dinero, aspecto del negocio en el que no le daba ninguan injerencia. .....Comprobar que tenía cuentas en el extranjero, revisando papeles que databan de varios años atrás, fue un golpe duro. De pronto vio mezquindad donde siempre creyó ver esfuerzo y prudencia. Se derrumbaba un ídolo y nacía la convicción de que debía hacer algo. * ......Al final de sus fuerzas, Benito se quitó la ropa...Cuando despertó arrastraba imágenes agustiosas de su sueño: un vendaval arrancaba toldos y carteles de sus locales mientras se veía a sí mismo llorando, hincado sobre los restos que dejaban ver el nombre de Juan en letras de molde. ......María estaba inclinada sobre él, sacudiéndolo: - Benito ¿ no escuchaste el teléfono ?, por Dios y la virgen, apurate ! Dejaron una dirección donde tenes que ir a buscar a Juan, sin el auto... ......Era una calle de tierra, en los suburbios de una localidad de la zona Oeste. Benito apuró el paso al ver la figura alta y delgada recostada indolente contra un tronco. No tardó en darse cuenta que se trataba de un desconocido que , sin embargo, le sonreía: ...- Acérquese don Benito, tranquilo no más... ...- Pero dónde diablos está mi hijo ! Yo anoche entregué... ...- Yo también tengo algo para entregarle a usted... ......En la servilleta arrugada de un ignoto café Benito leyó: " Gracias papá. Confío en que no exista un gen de la avaricia o al menos que un día no llegue a despertarse en mí. Te quiero. Juan " ......Atónito Benito empezó lentamente a desandar el polvoriento camino, arrastrando los pies y con la cabeza gacha para ocultar las lágrimas, por donde brotaba más indignación que alivio, al tiempo que se repetía: avaro yo...avaro yo...mientras su figura se iba encorvando cada vez más.
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