Myriam Nissensohn "Cuentos para leer en el café" (ISBN 987-02-0296-9)

LA PUERTA GIRATORIA

Sarmiento 643 4º piso........

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.......Cuando Angela tenía cuatro años hizo su primera visita a las oficinas de su padre. Allí - me contaba - quedó fascinada con la puerta giratoria que daba acceso al antiguo edificio de la calle Sarmiento y, sólo después de dar vueltas en ella hasta marearse, lograban sacarla. Se repetían esas visitas cuando su madre la llevaba a las míticas tiendas de Gath y Chaves. Era siempre su paseo favorito.

......La imágen le llegaba luego, a través de los años, impregnada de olor a madera de caoba de la balaustrada de la escalera y a cuero verde de los sillones capitoné del hall de entrada. Podía percibir todavía el olor a cigarro instalado en los viejos ascensores de puertas tijera y el de los pasillos, que se hacía almizclado, cerca de los estrechos y mal ventilados baños para damas y caballeros.

......Desde su perspectiva de niña los cuatro despachos con pisos de linóleo marrón, a los que tenía acceso una vez que pasaba la puerta de vidrio esmerilado, con el nombre de su padre en letras de molde, era como ingresar a una patria privada.

......Cuando obtuvo sus diplomas de bachiller y taquígrafa, entraba orgullosa, diariamente, por la puerta giratoria del edificio. Era, finalmente, la secretaria personal de su padre.

*

......Algunos años más tarde se casó supuestamente con el Edipo ya superado. Pero, como en su momento me confesara, pasó rápidamente a sentirse extranjera en un territorio al que nunca pudo integrarse. Vivía un presente paralizante, que no le permitía ampararse en su pasado y le desarmaba todo posible sueño futuro. ¿Eran sus propias ataduras las que le impedían soltarse? Hoy, conociéndola mejor, yo no dudo que tuvieron un papel preponderante en su historia. El miedo a la libertad, agazapado detrás de montones de excusas, valederas o no, fue partícipe obligatorio de lo ocurrido.

......Llegó un momento en que se sintió atrapada en un oscuro pozo, girando inútilmente, en busca de una salida. Hasta que un día alzó vuelo y escapó por la única abertura.

......¡Qué felicidad! no recordaba nada igual...y entonces siguió volando...

......Sus pacíficos disparates, como creerse elegida de Dios, por haber traído a este mundo al que se revelaría como el nuevo Mesías, terminaron con un chaleco de fuerza, cruzándole los brazos en la espalda y otro aún más fuerte, construído con el entramado de extrañas formulas químicas.

......Hechos nunca debidamente aclarados hicieron que saliera y volviera a entrar, de una loquería privada a otra. A esa circunstancia se la suele llamar, curiosamente, "la puerta giratoria" .

......No fue ni una profunda fe, ni cadenas de oración, las que sacaron a Angela de ese terrible y casi inexpugnable circulo vicioso. Simplemente no se pudo o no se quiso seguir pagando los abultados honorarios requeridos y la internaron en una clínica cuyos gastos los cubría su obra social.

......Al cabo de tres semanas, en las que no le administraron ninguna medicación, dejándola dormir y alimentándola bien, pudo volver al mundo de los "normales", pero esta vez para siempre y con la fuerza que suelen dar las crisis más profundas para poder iniciar una nueva vida.

*

......Lo que no puede evitar Angela es que a los olores que habitualmente acompañan al recuerdo de la puerta giratoria del edificio de la calle Sarmiento, se mezclen, impertinentes, otros propios e inconfundibles de las loquerías.

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