Myriam Nissensohn "Cuentos para leer en el café" (ISBN 987-02-0296-9)

COMPITIENDO POR LA HERENCIA

Recreo de las Palmas ( Tigre, Río Sarmiento )

.....

......Vaya nombre que llevó durante su vida la tía Eufracia. Pienso que le hubiera sido útil saber que, etimológicamente, "eu" viene del sánscrito. "afortunado" y del griego: "bueno", mientras "fracia" (fratría), con origen en casi todos los idiomas antiguos, significa "hermano".

......Descuento que su bautismo estuvo lleno de amor y dicen que fue en recuerdo de una bisabuela del Piamonte.

......El nombre no fue el único problema que Eufracia tuvo que aprender a sobrellevar desde que comenzó su vida de relación con sus coetáneos, ya que había heredado de la familia de su padre una azarosa miopía que la obligó a usar anteojos desde muy pequeña y sumó así motivos a las impiadosas burlas.

......La energía y decisión que mostró de niña para enfrentar sus problemas se conviertieron, en la adolescencia, en falta total de autoestima y una casi permanente depresión, que apenas le permitió terminar sus estudios secundarios en una escuela religiosa. Se daba por sentado que Eufracia no se casaría y que seguramente entraría en un noviciado.

......Siempre hay alguien que sostiene alguna teoría imposible de probar pero que, curiosamente, avala la casuística. Así parecería que los nombres que portan las personas de alguna manera influyen en su destino que de todos modos no suele ser lineal. La "hermana buena" que vaticinaba el nombre de la tía Eufracia, se corporizó en Bienvenida Ferrovía, única amiga (sobre la que prometo en otra oportunidad, contar una increíble historia) a quien visitaba en su casa de Tigre, viajando en los otrora puntuales trenes del Ferrocarril Mitre.

.....El día que Eufracia perdió su tique de vuelta conoció la cara del expendedor de boletos a través del vidrio de la ventanilla y de los gruesos cristales de ambos. Así y todo fue un amor a primera vista.

......Juntos comenzaron a frecuentar "La Marina", un club naútico, donde se aficionaron al remo. Recorrían el río Lujan hasta su desembocadura en el Río de la Plata y se aventuraban por los estrechos brazos que separaban las islas. Fueron horas inolvidables. Amaban al río y el río era tesigo de su amor.

......Eufracia y Francisco se casaron y al cabo de un año nació su única hija que no pudo evitar ser la portadora de los ojos más miopes de los que se tenga recuerdo en la familia. Francina acompañó, a disgusto, a sus padres en infaltables paseos por los riachos del Tigre. Nunca se hicieron cargo de su rechazo por los espacios abiertos. Siempre sintió que el río era para ellos lo más importante. Llegó el momento en que la hicieron partícipe de otra obsesión: al fallecer querían ser cremados y que sus cenizas fueran desparramadas en aquellas aguas que los habían hecho tan felices.

......Cuando Eufracia quedó viuda guardó las cenizas de Francisco en una urna de madera de sándalo en la misma que Francina debía colocar las de su madre llegada la infausta ocasión.

*

......Francina entró al vagón atestado de gente. Se ubicó como pudo. Nadie prestó atención a su sayal de franciscana. A medida que subían más pasajeros, en las estaciones intermedias, el aire se le hacía irrespirable y se sentía vejada por los apretujones. Se concentró en el perfume a sándalo y en sostener firmemente la urna contra su pecho, mientras rezaba en silencio.

......El tren salió de la estación Virreyes. Por suerte ya estamos llegando, fué lo último que pensó antes de que un grosero empujón hiciera saltar sus anteojos de culo de botella. Todo se volvió neblinoso para Francina.

......Volvió a tientas al convento con la carga cenicienta que quedó, de ahí en más, en su estrecha celda. Finalmente eran de ella, única heredera. Había terminado la competencia con el río.

 

inicio