|
Myriam Nissensohn "Cuentos para leer en el café" (ISBN 987-02-0296-9) NOSTALGIA ANTICIPADA Mención de Honor 8º Concurso Nacional Río de la Plata 2002
......Mi madre decía que yo había nacido en el momento y en el lugar justo. Esa combinación perfecta y poco frecuente de ser oportuna fue para mí casi una constante a lo largo de todos estos años. Reconozco, sin ambages, que tuve una vida llena de privilegios. ......Recuerdo, casi textualmente, un cuento que le pedía a mi abuela Paula que me lo contara una y mil veces: Yo era la que había elegido a mis padres. Cuando llegó mi turno de viajar hasta la tierra, mi ángel de la guarda me subió a un rayo de luz que me sirvió de tobogán hasta llegr a una nube que, instantáneamente, se convirtió en lluvia, pero yo no me mojaba. Sostenida por las gotas, pasé entre estrellas y rocé la luna. Cuando salió el sol me recogió una cigüeña, de esas que andan volando por el cielo con una pañoleta blanca, fuertemente agarrada con su pico, para poder llevar a los bebés hasta dejarlos en la chimenea de la casa de sus papás.Cuando pasamos justo sobre una de ladrillos rojos, de donde salía un humo blanco que olía a paríso, le hice cosquillas con mi pequeño pié en su largo cuello y, al no poder la pobre contener la risa, abrió su pico. Y así llegué a los brazos de mamá, que me estaba esperando, porque mi ángel de la guarda ya le había avisado. ......Fui recibida con la alegría de padres que habían deseado, por casi diez años, una niña, después de haber tenido tres varones. Crecí querida y mimada por todos. Hermosa época de fantasías y muñecas, que se apretujaban para dormir conmigo. ......Cuando murió mi abuela, recuerdo que me consolaban diciendo que ella viajaría con las estrellas fugaces. Cada vez que pasaba una, nos estaría mirando y cuidando desde allí. La alegría de ver una estrella atravesando el cielo, compensaba mis atentas horas en la escalinata que daba al jardín de mi casa. ......Casi sin darme cuenta se fue pasando la vida. Una sucesión de comienzos y finales, llegadas, partidas, reencuentros, alegrías y tristezas. ......Mi ángel de la guarda no pudo haberme cuidado mejor. Aquí estoy, rodeada de cindo hijos y catorce nietos, a los que les he repetido incansables veces aquel cuento que me contaba mi abuela . Pero cuando pienso que puede estar cerca mi propia partida siento la nostalgia anticipada de mi ausencia entre todos ustedes y no logro resignarme a la idea de no verlos más. ......Entonces me imagino viajando en una estrella fugaz.
|