Myriam Nissensohn "Cuentos para leer en el café" (ISBN 987-02-0296-9)

AMOR PROGRAMADO

......

......Nuestras abuelas habían llegado juntas, en el barco que las trajo, a fines de la década del treinta, desde el puerto de Vigo, en Pontevedra, al de Buenos Aires. Ya eran jóvenes viudas de la guerra civil española y traían consigo a sus pequeños hijos, huyendo de la hambruna. Se hicieron inseparables para afrontar una realidad muy dura en la que la solidaridad era un hecho espontáneo que no reclamaba para si méritos especiales.

......Se fueron a vivir a Gualeguaychú, en la provincia de Entre Ríos, y allí se casaron con obreros del frigorífico local. Llegaron más hijos cuya crianza debieron afrontar junto con el difícil trabajo en hogares carentes de todo lo que no fuera indispensable.

.....Con el tiempo ambas familias se mudaron a Buenos Aires. Por casamientos cruzados entre ellas, Beatriz y yo somos primos. Desde que recuerdo nos elegíamos como compañeros de juego. En el que llamábamos solemnemente "jugar a la vida", fuimos siempre marido y mujer; en el juego del "doctor", médico y paciente.

.....Juntos hicimos la secundaria. Fue por entonces que reconocimos , creo que simultáneamente, sensaciones físicas y emocionales que trratábamos de ocultar. Yo la veía sonrojarse ante mi mirada lo que provocaba mi propio acaloramiento. Durante casi un año me debatí ante la idea de confesarle abiertamente que ahora la veía como mujer y que la deseaba con la deseperación de mis dieciocho años. Presentía que a ella le pasaba lo mismo y que estaría, como yo, luchando con el fantasma del incesto.

......Finalmente, como era inevitable, se dio el momento en que atravesamos todas las barreras inhibitorias y torpemente empezamos a conocernos desde un nuevo lugar. Aprendimos a amarnos con la tolerancia que nos daba vernos reflejados en nuestras impericias.

......Nos considerábamos novios y hablábamos de casamiento y del número de hijos que tendríamos, con la ingenua certeza de aquellos años. Pero nos cuidábamos de nuestros padres en la creencia que ellos nos veían como hermanos.

......En realidad, como lo supimos más tarde, ellos deseaban nuestro casamiento. ¿Qué mejor que conocerse durante tres generaciones y que esto se prolongara en las que vinieran ? Era como crear una novela rosa con personajes vivos.

......Mientras cursaba la universidad, el amor y la compañía de Beatriz, fueron un aliciente para no aflojar en el esfuerzo por recibirme cuanto antes.

......Cursar luego la residencia como médico terminó con mi fidelidad. Tener sexo con compañeras y enfermeras, me reveló goces diferentes, mucho más intensos que los que había conocido. Sentía remordimientos, especialmente durante nuestros encuentros íntimos y llegué desear que ella empezara a sospechar para animarme, entonces, a encarar el tema.

......Mi preocupación iba más allá del daño que le ocasionaría. Estaba seguro de que iba a ser condenado por las dos familias, que habían apostado a un casamiento supuestamente ideal. Sentirían que los había defraudado y aun que era un traidor.

......¿Tendría el coraje para abandonarla? La pregunta no tenía aún respuesta, esperaba que sucediera algo, no sabí bien qué, algo que me obligara a enfrentar la realidad.

......La ocasión esperada vino de la mano de Don José, el encargado del edificio donde vivía Beatriz. Me vió sin que yo lo advirtiera, entrando en un hotel por horas, en un barrio alejado, donde yo suponía que estaba a cubierto de miradas indiscretas.

......Fue así como una tarde, al salir del departamento de Beatriz, lo saludé e iba a seguir mi camino, cuando me enfrentó obligándome a detenerme: un momento caballero, me dijo, tenemos que hablar. Su expresión no presagiaba nada agradable. Se produjo un silencio embarazoso.

...... Oye Felipe, dijo finalmente, dijo, te he visto, no hace falta que te diga dónde ni con quién, no sé lo que te estará pasando, lo único que me interesa es que no la vayas a hacer sufrir a la Beatriz. Si andás de faldas ahora es porque no la queres o es que vas a ser un putañero toda tu vida.

......Sabía que don José sentía como si yo estuviera traicionando a su propia hija.

......Lo miré sin saber qué decirle, hasta que una voz que trató de sonar despreocupada, dejó oir palabras que sentí ajenas: Vamos, don José, son cosas de muchacho, las mujeres se ofrecen solas y uno es hombre...Y con un guiño cómplice, mezcla de desfachatez y miedo, le di unas palmadas en el hombro y seguí mi camino.

......Me quería matar, había dejado pasar la oportunidad, ahora se prolongaría mi tortura vaya a saber hasta cuando. Bien me lo tenía ganado.

......Poco a poco me fui metiendo en un entramado de mentiras que terminó por incluir una impotencia causada por el estrés y, para quitarle dramatismo, aseguré que sería pasajera.

......Nadie podía dejar de notar que nuestra relación pasaba por momentos difíciles pero. con la mirada puesta en un final acorde a las expectativas, no se animaban a preguntarnos nada.

......Nuevamente don José atento, como siempre, a los movimientos visibles o imaginados de los habitantes del edificio, fue el agente catalizador. Es cierto que Beatriz ya no tenía la mirada brillante y la sonrisa pronta de los enamorados, cosa que él advirtió de inmediato, pero una tarde la vió llegar cabizbaja, en un esfuerzo evidente por disimular las lágrimas.

......Al día siguiente temprano estaba don José en el teléfono hablándome atropelladamente de amarguras y responsabilidades, para perdirme , con voz perentoria, que quería verme cuanto antes. Nos encontramos en un bar cercano a mi casa. No había alcanzado a sentarme, cuando arrancó sin preámbulos:

... - Vos sos el causante de la infelicidad de Beatriz, quiero que te definas ya. Si no cambias de conducta o te sinceras, voy intervenir yo, de eso no quepa la menor duda.

......Sonaba amenazador como si fuera para él una cuestión de vida o muerte. Traté de darme tiempo buscando las palabras adecuadas para calmarlo:

...- Quisiera tomar algo...¿qué le pido?

...- Pedí lo que quieras, yo estoy acá sólo para escucharte.

...- Vea voy a hablar con Beatriz, yo la quiero de toda la vida y en mi inexperiencia confundí eso con amor. Sólo me detiene el miedo al daño que pueda causarle y el enojo de mis padres y tíos. Ya sé que les será muy difícil, también a ellos, soportar el fin de una ilusión alimentada tantos años.

......Don José comenzó a hablar pero, sin prestarle atención, me levanté. Quédese tranquilo, yo lo voy a arreglar -dije- y me fui.

......Estaba decidido, ese fin de semana hablaría primero con Beatriz y luego con nuestros padres. Me aterrorizaba el drama. Consciente de mi cobardía ahora quería que pasara todo cuanto antes y afrontar las consecuencias que incluían, en mi fantasía, el tener que irme de casa.

......Encontré a Beatriz arreglando un vestido en la pieza del fondo, que era la más luminosa de la casa. Por primera vez vi que estaba anormalmente pálida y aparecían incipientes ojeras que le daban un aire enfermizo. Esa imágen desvió mis pensamientos del argumento que había preparado. Y, confieso, que sentí un cierto alivio por la momentánea postergación.

......Me miró esbozando una leve sonrisa que no alcanzó para disminuir la impresión que acababa de producir.

... -¿Te sentís bien? te noto muy pálida, ¿adelgazaste últimamente?

......Quizá hubiera seguido con mis preguntas dilatorias cuando un llanto acongojado, que brotaba como si hubiera estado reprimido por largo tiempo, me dejó mudo y sólo atiné a sentarme a su lado, rodearla con mis brazos acariciándole el pelo y besándola en los ojos. Dios mío -pensé- ¿estará realmente enferma?

......Cuando logró calmarse me sorprendió diciéndome:

.... - Felipe, tengo algo demasiado importante que decir, te pido que me escuches hasta el final. Estoy realmente apenada por el daño que voy a causarte, nada menos que a vos que fuiste siempre lo más importante en mi vida...

......Un nuevo acceso de llanto interrumpió sus palabras mientras yo estaba completamente atónito ante el giro que iba tomando una escena que había imaginado totalmente distinta.

......Finalmente me confesó, de un tirón, que conció a Ezequiel, un muchacho abogado que trabajaba en el estudio de su padre, cuando ella había ido a llevar unos papeles y casi sin darse cuenta se habían enamorado y...unos días atrás el médico había confirmado su embarazo y...

......Ahora la sorprendida fue ella ante mi gozoso abrazo que se unía a mis calurosas felicitaciones.

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