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Myriam Nissensohn "Cuentos para leer en el café" (ISBN 987-02-0296-9) PÚBLICO Y PRIVADO
......Hay cosas que dan cierto pudor contarlas y cuando uno al fin se decide la siente como una confesión. Así era, en un tiempo, decir que veíamos una novela en la televisión o leíamos revistas dedicadas al chismoteo sobre la farándula. ......No sé cómo apareció ese número de "Público y Privado" en mi casa pero ahi estaba y, la fotografía de la tapa todo color, despertó mi curiosidad. ......Era un grupo familiar, de gente pública, sentada en semicírculo, en actitudes que parecían revelar que la cámara los había tomado de sorpresa mientras charlaban entre ellos. ......En pocos segundos se instaló la magia. Cada figura fue reemplazada por otra, empecé a ver a cada uno de ellos no sólo en la edad que debieron tener entonces, sino que podía escuchar lo que estaban diciendo...mucho más que eso...lo que pensaban y aún lo que sentían. ......La señora de cabello entrecano recogido en un rodete, vestida de azul con cuello y puños de encaje crudo y zapatos abotinados, que apenas asomaban del ruedo, era sin duda mi abuela Aída llegando sus sesenta años. A su izquierda, con esa sonrida tan dulce que conservó siempre, luciendo un impecable traje gris a rayas, camisa blanca con cuello postizo y almidonado de pajarita y una corbata ancha de seda oscura, el abuelo Nathan. La rueda seguía hacia la derecha: esa cara de hermosos rasgos, heredados de su padre, mostraban a mi madre en sus juveniles treinta años. Pelo renegrido, peinado con una gruesa trenza que enmarcaba su cabeza, aquí inclinada amorosamente hacia adelante, sonriendo a los cuato niños sentados en el piso, tes varones y una niña. Luego mi padre, tan joven para mis recuerdos, con sus anteojos de gruesos cristales, su cara de pómulos anchos pulcramente afeitada, mirando a mi madre al tiempo que sostiene su mano en actitud de orgullosa pertenencia...Escena de familia feliz, que no presagia la tremenda desgracia que le tenía reservada el futuro cercano. ......En ese mismo año y tres años más tarde, mis padres perdieron a dos de aquellos niños, dolor que apenas mitigamos los cinco hijos que llegamos después. ......Nuestros padres se volcaron a la actividad pública fundando y presidiendo instituciones acorde con sus ideales políticos y benéficos, a las que dedicaron sus esfuerzos, permaneciendo la mayor parte del tiempo fuera del hogar. ......El silencio sobre lo sucedido y la inmensa tristeza que acompañó a esas ausencias, hizo que creciéramos sin hacer preguntas, no sólo sobre lo que hubiéramos querido saber de aquellos hermanos nuestros, sino que ese silencio se extendió a todo el pasado y así suplimos con dudas, temores e imaginación todo aquello que desconocíamos. ......Ahora, finalmente he logrado el camino para acceder a ese mundo ignoto y a la vez tan extrañado. Sólo tengo que volver a soñar con ese ejemplar de "Público y Privado".
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