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Myriam Nissensohn "Cuentos para leer en el café" (ISBN 987-02-0296-9) RÉQUIEM PARA UNA MEMORIA Viajando a Miramar (¿Año 1962?)
.......Aquella vez la recuerdo con la exactitud del cartógrafo de Borges - como le hubiera gustado decir a Osvaldo -. Fue en el camino a Mar del Plata. Ya lo habíamos decidido de antemano. A la salida de Dolores, pararíamos todos, los tres coches, para comer algo liviano esperando llegar antes de que oscureciera. Hoy esto no tendría sentido, pero en el año de ese olvido el viaje solía llevar casi siete horas entre paradas y camiones que no permitían ver si podíamos adelantarnos, sin peligro, en la angosta ruta de doble mano. ......Eramos un grupo de padres relativamente jóvenes, con hijos en edad escolar. Estaba de moda llevar el último best seller ostensiblemente a la playa y además comentar sobre los libros más leídos en el año en una verdadera competencia de lucimiento personal. Ninguno había escrito nunca nada, pero funcionando como críticos creíamos sacarnos chispas. ......Apenas estacionamos, los chicos salieron corriendo y todos apuramos el paso esperando no tener que hacer cola en los baños. Las mujeres volvimos a escuchar aquello de - ustedes siempre tardan más - está vez en boca de Fito mientras la Negra se encargó de responder: y ustedes salen sin haber terminado de cerrarse la bragueta. ......El Calatayud era un bar rutero, con su mostrador de listones de madera deslucida y tapa revestida con formica, mesas con típicos manteles a cuadros rojos y blancos, mostrando su desgaste en agujeros malamente zurcidos y sillas de plástico, todo sobre un piso de baldosas del color que el firme paso del tiempo y el flojo del lampazo les habían otorgado. Lo solíamos elegir, en los viajes a la costa, por los sandwiches de lomo que unificaban gustos de grandes y chicos, agilizando el pedido. ......Félix, el mozo, con su chaqueta a la que siempre le faltaba algún botón a la altura de la panza y su pantalón negro que hacía rato había logrado su máximo brillo, se acercaba presuroso al vernos e inevitablemente decía: hoy el lomo está de rechupete. .....Durante la sobremesa después del café y mientras los chicos jugaban en el patio trasero compartido por gallinas y un increíble pavo real, orgullo del Calatayud, Osvaldo irrumpió en medio de una charla trivial con un comentario sobre Una Hoja en la Tormenta de Lin Yutang, el libro más leído en esos días, pidiéndonos nuestra opinión. ......Fue la primera vez que El Olvido, así con mayúscula, se presentó para quedarse. Por un lado sabía que había disfrutado de la prosa inteligente de aquel chino, pero también comprobaba de golpe que no recordaba nada, absolutamente nada, de lo que había leído. Avergonzada mentí: No...yo todavía no tuve tiempo de... ......No sé lo que leí ni me acuerdo y ahora se agrega la preocupación de pensar si estaré reescribiendo algo que olvidé.
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