Myriam Nissensohn "Cuentos para leer en el café" (ISBN 987-02-0296-9)

MURIENDO CON EL RÍO

"me encanta tu sangre" Centro penitenciario Madrid III (Valdemoro)1999.

......Llegué hoy a la vieja cabaña de la playa. Es mi refugio cuando trato de escapar de mis temores y obsesiones. El paisaje que me rodea cambia de olores y colores en armonía con la época del año. Yo me apresuro a ir a su encuentro, ansiosa por integrarme a él.

......Del filo de la montaña baja una cinta sinuosa de plata que pronto se bifurca, igual que vasos sanguíneos, para volver a reunirse en un solo cauce, donde la vegetación se hace más densa, proyectando una gran sombra. Más abajo una ruidosa catarata descarga su impetuosidad en un río diferente, que recorre su tramo final hacia el mar, para morir en sus profundidades.

......Desde niña siento una extraña fascinación por el río que corre a metros de la cabaña. Su constante murmullo suena como una promesa de eterna fidelidad. Ante la puesta del sol, anunciando la proximidad de la noche, se reaviva mi sentimiento de indefensión. ¿ Será suficiente el río, en la oscuridad, para protegerme de mis propios fantasmas ?

......Entrando en la cabaña, enciendo el quinqué y lo acerco a mi procesador, apoyándolo en mi pequeño escritorio, frente a la única ventana. Me siento en la vieja silla de paja, cubierta con un almohadón floreado, hecho con la misma tela de las cortinas, único detalle que delata una presencia femenina. Lo que me urge es escribir...

......Ladridos cercanos atraviesan la noche de luna llena. Imposible no mirarla, su prepotente plenitud hace surgir, con más fuerza, mi melancolía.

......Transcurre un tiempo sin pausas ni sobresaltos. La puerta de entrada es sacudida por el viento que viene del mar amenazando abrirse. Pienso que tendría que asegurarla pero no quiero interrumpir. Seguramente es mi miedo el que me hace, ahora, oir pisadas leves a mis espaldas. Hay demasiada muerte dentro mío, no necesito imaginar otra, donde alguien se acerca acechándome...

......Vislumbro un movimiento y la lámpara cae. Ahora es todo sombra. Pronto siento el filo de un cuchillo multiplicándose en mi carne. Los hilos que habían sostenido la débil trama de mi vida se deshilachan en irregular desorden.

......Él comienza a acariciarme el pelo y deja caer su pesada cabeza sobre mi regazo. Un murmullo se mezcla con su llanto que en unión con mi sangre moja aún más mi falda. Desaparecen angustias y malestares, sólo queda una gran e inevitable mansedumbre. Aquela que siempre me transmitiera el río antes de entregarse definitivamente al mar.

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